El negocio de los combustibles en el país cambia de manos en una operación multimillonaria. Los brasileños de Raízen, acorralados por las deudas, sellaron el traspaso de la red de casi 900 estaciones de servicio y la refinería de Dock Sud a una de las mayores operadoras de energía del mundo.
La petrolera Shell cambia de dueño en la Argentina tras un acuerdo cerrado este jueves. El grupo suizo Mercuria Energy Group adquirió la totalidad de Raízen Argentina, la firma de origen brasileño que manejaba la marca en el país. La transacción, que se venía cocinando desde el año pasado y entró en zona de definición en noviembre, se pactó en US$1420 millones, cifra que contempla el capital de trabajo, las deudas y los gastos de la operación. Con este ingreso, los brasileños buscan oxígeno para achicar un pasivo global de US$13.000 millones, aunque la movida todavía espera el visto bueno de la Justicia de su país.
Para los usuarios que estiran el bolsillo cada vez que van a cargar nafta, el impacto no se va a sentir en los carteles. Mercuria firmó una licencia con Shell para mantener el nombre y los colores tradicionales en las 894 bocas de expendio nacionales.
La ambiciosa compra de los suizos —un coloso nacido en 2004 con operaciones en 50 países y que en el ámbito local ya es socio de Phoenix Resources en Vaca Muerta— no se limita a los surtidores: incluye la refinería de Dock Sud, una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires, las aeroplantas de Ezeiza y Aeroparque, y terminales de almacenamiento en Santa Fe y Arroyo Seco. Los nuevos dueños tomarán las riendas del negocio en un plazo de 30 a 60 días, una vez concluidos los trámites regulatorios.
