El exministro cuestionó a Magario, respaldó a Ishii y denunció meses de inactividad legislativa en una sesión cargada de tensión.
La primera sesión del Senado bonaerense dejó una postal imposible de ocultar: la interna del oficialismo volvió a quedar expuesta.
Todo comenzó cuando Mario Ishii intentó reactivar el tratamiento de proyectos de emergencia social que no habían conseguido respaldo para ser debatidos sobre tablas. El senador reclamó respuestas rápidas frente a la crisis económica y sanitaria que, según describió, atraviesan numerosos distritos del Conurbano.
Las críticas también alcanzaron al gobernador Axel Kicillof, a quien cuestionó por no recorrer con mayor frecuencia los municipios bonaerenses.
Sin embargo, el momento más comentado llegó cuando se le cortó el micrófono por exceder el tiempo de exposición. Sergio Berni reaccionó de inmediato y cargó contra la conducción del Senado.
El exministro también apuntó contra los meses sin actividad parlamentaria y aseguró que durante ese período se agravaron distintos problemas que afectan a los bonaerenses.
