El senador cuestionó al gobernador durante la sesión del Senado bonaerense, pese a que meses atrás había destacado su liderazgo. La interna del peronismo quedó otra vez en primer plano.
La reapertura del Senado bonaerense no solo marcó el regreso de la actividad legislativa después de casi cuatro meses. También dejó al descubierto que la disputa por el liderazgo dentro del peronismo provincial sigue creciendo y que Sergio Berni volvió a ocupar un lugar central en esa discusión.
Durante su intervención, el exministro de Seguridad cuestionó la actitud de Axel Kicillof frente a la situación de Cristina Fernández de Kirchner y reclamó una posición más firme del gobernador. El intercambio con la vicegobernadora Verónica Magario terminó elevando la tensión cuando la Presidencia del cuerpo decidió cortarle el micrófono tras superar el tiempo reglamentario.
Sin embargo, el episodio volvió a poner sobre la mesa un dato político que no pasó inadvertido: el propio Berni había manifestado meses atrás un fuerte respaldo a Kicillof, al asegurar públicamente que lo votaría «con los ojos cerrados» y definirlo como el dirigente con mayor proyección presidencial dentro del Partido Justicialista.
Esa postura contrasta con otras declaraciones realizadas en años anteriores, cuando marcó diferencias con el kirchnerismo, cuestionó el rol de La Cámpora e incluso sostuvo que había tomado distancia de ese sector político.
El escenario se volvió aún más complejo con las críticas del senador Mario Ishii, quien reclamó el tratamiento urgente de proyectos vinculados a la emergencia alimentaria y sanitaria, además de cuestionar la situación que atraviesan distintos municipios bonaerenses.
Mientras el oficialismo intenta reordenar su agenda legislativa, la discusión interna empieza a ganar peso político y deja interrogantes sobre el futuro del liderazgo de Axel Kicillof dentro del peronismo provincial.
