El senador responsabilizó al gobernador por frenar proyectos de emergencia, pese a que meses atrás lo defendía y apuntaba contra La Cámpora. La interna del oficialismo volvió a quedar expuesta.
La interna del peronismo bonaerense sigue sumando capítulos y Mario Ishii quedó nuevamente en el centro de la escena. El histórico dirigente de José C. Paz pasó de ser uno de los principales defensores de Axel Kicillof frente a La Cámpora a cuestionar abiertamente al gobernador durante la última sesión del Senado provincial.
El conflicto comenzó cuando el vicepresidente primero de la Cámara reclamó el tratamiento sobre tablas de los proyectos de Emergencia Alimentaria y Emergencia Sanitaria. Al no prosperar la iniciativa, apuntó directamente contra el Ejecutivo bonaerense.
«Esto se tenía que tratar sobre tablas y el Gobernador no quiso que se trate», lanzó Ishii, quien además describió un escenario social crítico en el Conurbano y pidió a los dirigentes recorrer los barrios para conocer la realidad que atraviesan miles de familias.
Pero sus declaraciones reabrieron una discusión que va mucho más allá del debate legislativo.
En octubre del año pasado, el propio Ishii había protagonizado uno de los discursos más duros contra La Cámpora y Máximo Kirchner. En ese momento defendía a Kicillof, aseguraba que lo respaldaría «hasta las últimas consecuencias» y denunciaba que el sector camporista condicionaba la gestión provincial.
También acusaba a La Cámpora de concentrar el armado de listas, desplazar a dirigentes territoriales y debilitar la representación política de distintos municipios bonaerenses.
Hoy, el escenario aparece completamente invertido. Sus cuestionamientos recaen sobre el gobernador y terminan alimentando una interna que gana intensidad dentro del oficialismo.
En el entorno de Kicillof interpretan que las críticas forman parte de una estrategia para erosionar su liderazgo político, mientras el gobernador intenta sostener la gestión en un contexto económico complejo y con crecientes demandas de los municipios.
La sesión del Senado dejó así una señal clara: la disputa por el futuro del peronismo bonaerense ya se trasladó definitivamente al plano institucional.
