La Casa Rosada busca recuperar la iniciativa política con un paquete de reformas que incluye modificaciones al Banco Central, eliminación de las PASO, Ficha Limpia y cambios en los subsidios al gas.
El Gobierno nacional busca volver a marcar la agenda política con un ambicioso paquete de proyectos que pretende llevar al Congreso durante la segunda mitad del año. La estrategia apunta a acelerar reformas económicas e institucionales consideradas prioritarias por el presidente Javier Milei y su equipo.
Entre las iniciativas más importantes aparece la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, una medida con la que el oficialismo pretende fortalecer la autonomía de la entidad y reducir su dependencia de las decisiones del Poder Ejecutivo.
Según trascendió desde la Casa Rosada, el proyecto limitaría los adelantos transitorios al Tesoro Nacional y establecería reglas más estrictas para la utilización de las reservas internacionales, tomando como referencia modelos aplicados en otros países de la región.
Pero la ofensiva legislativa no termina allí.
El Gobierno también impulsa una profunda reforma política que incluye la eliminación de las PASO, la implementación de la Boleta Única de Papel y cambios en la Ley de Partidos Políticos para endurecer los requisitos de funcionamiento de las fuerzas políticas.
Además, el oficialismo pretende avanzar con la incorporación de la denominada Ficha Limpia, que impediría competir a dirigentes con condenas confirmadas en segunda instancia por delitos de corrupción.
Otro de los frentes abiertos será la modificación del régimen de Zona Fría, con el objetivo de focalizar los subsidios al servicio de gas y reducir el gasto público, una de las principales metas del programa económico.
La agenda también contempla una actualización de la normativa de Inocencia Fiscal, orientada a disminuir conflictos tributarios y brindar mayor previsibilidad a contribuyentes e inversores.
Con este paquete de iniciativas, el Gobierno intentará recuperar impulso político en un Congreso donde necesitará negociar con bloques aliados y sectores dialoguistas para convertir los proyectos en ley.
