La Casa Rosada y la Cancillería evitaron responder a las declaraciones del secretario general del Palacio del Planalto y optaron por preservar el vínculo diplomático con el país vecino antes del viaje presidencial.
El Gobierno argentino decidió no profundizar el conflicto con Brasil luego de los cuestionamientos e insultos dirigidos contra el presidente Javier Milei por parte de un funcionario de la administración de Luiz Inácio Lula da Silva. Tanto desde Balcarce 50 como desde el Ministerio de Relaciones Exteriores respondieron de manera breve ante las consultas sobre el episodio: “Nada para comentar”.
La postura oficial reflejó la intención de reducir la tensión y mantener abiertos los canales diplomáticos, mientras el mandatario argentino continúa con una agenda política que incluye actividades en Brasil durante los próximos días.
El cruce se produjo luego de que Milei expresara públicamente su respaldo a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. Desde el Gobierno argentino sostienen que la relación con la gestión de Lula permanece dentro del marco institucional y buscan evitar un nuevo enfrentamiento entre ambos presidentes.
Milei confirmó que viajará el próximo 25 de julio a San Pablo y que también pasará por Brasilia, donde tiene previsto reunirse con Jair Bolsonaro. Días antes, recibió a Flavio Bolsonaro en la Quinta de Olivos y posteriormente difundió un mensaje en sus redes sociales en el que manifestó su apoyo político: “Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flavio Bolsonaro”.
La administración libertaria busca avanzar en el fortalecimiento de sus vínculos con dirigentes y gobiernos de centroderecha de la región. En ese contexto, intenta consolidar una red de alianzas internacionales con referentes de distintos países sudamericanos.
Mientras tanto, la Cancillería dejó la gestión del episodio en manos de la Embajada argentina en Brasilia y evitó emitir declaraciones públicas. Desde el lado brasileño también predominó la prudencia ante la situación.
El objetivo de ambos gobiernos es impedir que la disputa política aumente su nivel de confrontación y termine afectando la relación bilateral entre Argentina y Brasil, dos de los principales socios comerciales de la región.
La Casa Rosada decidió así mantener un perfil bajo frente a las declaraciones de Guilherme Boulos, secretario general del Palacio del Planalto, quien había cuestionado al mandatario argentino con fuertes expresiones. “¿Qué cree el imbécil de Milei que tiene para enseñarle al pueblo brasileño?”, había señalado el funcionario brasileño.
Ante ese escenario, el Gobierno argentino optó por evitar una respuesta pública y priorizar la continuidad del vínculo diplomático con Brasil antes de la próxima visita presidencial al país vecino.
