El sistema Full Self-Driving fue habilitado con supervisión humana. En el país, aún falta reglamentación e infraestructura.
La conducción autónoma dio un paso clave en Europa luego de que Países Bajos autorizara el uso del sistema Full Self-Driving (FSD) de Tesla, aunque bajo la condición de que los conductores mantengan el control y supervisión permanente.
La aprobación representa un avance estratégico para la compañía liderada por Elon Musk, que busca consolidar su presencia en el mercado europeo en medio de la competencia con fabricantes como BYD. Sin embargo, el sistema continúa siendo considerado de nivel 2, lo que implica asistencia avanzada pero no autonomía total.
El aval fue otorgado por la autoridad vehicular neerlandesa tras más de 18 meses de pruebas, en las que se analizaron datos reales de circulación. A diferencia de Estados Unidos, donde los fabricantes pueden autocertificar sus tecnologías, Europa exige validaciones estrictas antes de su implementación.
El sistema FSD combina inteligencia artificial y sensores para asistir en la conducción, pero requiere que el conductor esté atento en todo momento. Esta característica fue clave para su aprobación, luego de cuestionamientos previos sobre la denominación “autónoma” y casos judiciales vinculados a su uso.
En Argentina, si bien la conducción autónoma fue incorporada en la reforma de la Ley Nacional de Tránsito, aún no cuenta con una reglamentación específica. Esto, sumado a limitaciones en infraestructura vial y desarrollo tecnológico, impide su aplicación práctica en el corto plazo.
Mientras Europa avanza en la integración de estas tecnologías, Argentina enfrenta el desafío de adaptar su normativa y condiciones para acompañar una transformación que promete redefinir la movilidad.
