El presidente de Estados Unidos aplicó la Sección 232 para gravar las importaciones de drones y sus componentes. Los equipos más grandes o con cámaras térmicas pagarán hasta 100%, mientras que los productos europeos y británicos tendrán tasas diferenciadas del 15% y 10%, respectivamente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó aplicar nuevos aranceles a los drones importados, con tasas que podrán llegar al 100%, bajo el argumento de proteger la seguridad nacional y reducir la dependencia de fabricantes extranjeros.
La medida contempla excepciones para determinados socios comerciales. Los drones procedentes del bloque europeo tendrán un arancel del 15%, mientras que los fabricados en el Reino Unido quedarán alcanzados por una tasa del 10%.
Desde Washington sostienen que Estados Unidos ya no puede depender de plantas extranjeras para abastecerse de una tecnología que modificó el escenario de los conflictos armados y que ocupa un lugar cada vez más importante en las guerras modernas.
Trump recurrió para implementar la medida a la Sección 232, una disposición vinculada con cuestiones de seguridad nacional que ya fue utilizada para establecer aranceles sobre productos como el acero, el aluminio, el cobre y determinados productos farmacéuticos.
Qué drones tendrán aranceles del 100%
El esquema establece que los aranceles del 100% alcanzarán a los drones que superen los 25 kilogramos de peso al momento del despegue o que incorporen cámaras térmicas.
La misma tasa se aplicará a sus estaciones de acoplamiento y a determinados componentes considerados críticos.
En el caso de los modelos de menor tamaño y de otras piezas, el arancel establecido será del 25%.
De esta manera, la nueva regulación establece diferentes niveles de gravámenes según las características y prestaciones de los equipos importados.
Europa y Reino Unido tendrán tasas diferenciadas
El esquema contempla un tratamiento arancelario diferente para algunos aliados de Estados Unidos.
Además de los países europeos, el 15% alcanzará a socios estratégicos como Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza y Liechtenstein.
El Reino Unido tendrá la tasa más baja, con un arancel del 10%.
Sin embargo, acceder a esos beneficios estará condicionado por el origen de los componentes utilizados para fabricar los drones.
La regulación establece que prácticamente el 100% de los componentes tecnológicos y del software deberá provenir de países autorizados o de Estados Unidos.
Esta condición representa un desafío para los fabricantes europeos, debido a su dependencia de proveedores chinos para obtener componentes esenciales como baterías, motores y controladores.
Los drones que no cumplan con ese requisito perderán el beneficio de la tasa diferenciada y quedarán sujetos a un arancel del 25% o del 100%, dependiendo de su tamaño y características.
Cuándo comenzarán a aplicarse los nuevos aranceles
El nuevo esquema comenzará a regir 21 días después de la firma del decreto.
Para determinadas piezas consideradas de mayor sensibilidad estratégica, el plazo se extenderá hasta 180 días.
Además, el secretario de Comercio recibió la tarea de desarrollar incentivos destinados a las empresas que decidan trasladar sus plantas de producción al territorio estadounidense.
El objetivo de fondo es impulsar una mayor fabricación local de drones y componentes vinculados con esta tecnología.
La medida forma parte de una reforma militar más amplia
La decisión sobre los drones se inscribe en un paquete más amplio de medidas relacionadas con la seguridad y la defensa de Estados Unidos.
En paralelo, Trump dispuso mediante un memorando la creación del primer astillero militar en más de 80 años, con el objetivo de acelerar las reparaciones de portaaviones y submarinos de propulsión nuclear.
El plan también contempla la creación de un nuevo centro técnico dedicado a componentes y una reorganización estratégica del comando naval de sistemas.
Dentro de esta reforma, la normativa ordena además a la Marina estadounidense desmantelar las catapultas electromagnéticas de sus nuevos portaaviones y regresar a la tecnología de vapor, en medio de cuestionamientos vinculados con el suministro de componentes.
La decisión se conoce mientras persisten versiones sobre un supuesto desgaste del arsenal estadounidense a raíz del conflicto con Irán. El Gobierno de Estados Unidos calificó esas versiones como falsas y negó que existan problemas de abastecimiento.
De todos modos, la Casa Blanca proyecta un desembolso de hasta US$1,5 billones para Defensa durante el próximo año fiscal, en el marco de una expansión de la inversión militar impulsada por Trump.
