El Gobierno chino anticipa un mayor respaldo fiscal y financiero para fortalecer la demanda interna durante la segunda mitad del año. El plan contempla beneficios para pequeñas empresas y consumidores, mientras Pekín busca acelerar el gasto en infraestructura y mantener una política monetaria flexible.
El Gobierno de China prepara nuevas medidas de política fiscal y financiera para responder a la desaceleración de la economía y fortalecer el consumo interno. El anuncio fue realizado por el viceministro de Hacienda, Liao Min, quien anticipó una mayor coordinación entre las políticas fiscal, monetaria e industrial.
El funcionario señaló que Pekín mantendrá la continuidad y estabilidad de sus políticas macroeconómicas y que comenzará a planificar la utilización de los recursos fiscales con una perspectiva de más largo plazo.
Uno de los principales objetivos será incrementar el gasto destinado a los hogares y el consumo, ante la necesidad de recuperar una demanda interna que continúa mostrando debilidad.
En ese sentido, Liao explicó que las autoridades ajustarán de manera más coordinada las distintas herramientas de política económica y adaptarán sus instrumentos de gestión al escenario internacional.
El paquete de estímulos para la segunda mitad del año
El Gobierno chino trabaja en un paquete de estímulos fiscales y financieros que comenzaría a aplicarse durante la segunda mitad del año.
La iniciativa será desarrollada en conjunto con el banco central y los organismos reguladores, aunque el viceministro de Hacienda evitó brindar detalles sobre el alcance total de las nuevas medidas.
Entre las acciones anunciadas figura un esquema mediante el cual el Estado subvencionará un punto porcentual de los intereses de los préstamos destinados a pequeñas empresas que cumplan con determinados requisitos. El beneficio podrá extenderse durante un período máximo de dos años.
Además, se ampliarán las subvenciones para productos adquiridos mediante planes de pago con tarjetas de crédito y se incrementarán los límites máximos establecidos para esos beneficios.
El objetivo general es estimular el consumo y facilitar el acceso al financiamiento para determinados sectores de la economía.
Pekín busca acelerar el crecimiento
Las nuevas medidas se producen después de la reunión del Politburó de julio, en la que las autoridades chinas acordaron reforzar el respaldo a la economía ante la desaceleración.
En aquella oportunidad, los dirigentes resolvieron acelerar la ejecución del presupuesto destinado a proyectos de infraestructura que ya habían sido asignados para el resto del año. Por el momento, Pekín descartó implementar grandes paquetes extraordinarios de estímulo.
China estableció para 2026 una meta de déficit presupuestario equivalente al 4% del PBI y también se comprometió a acelerar la emisión de bonos para contribuir al crecimiento.
El Gobierno busca así utilizar con mayor rapidez los recursos fiscales ya previstos, en lugar de recurrir por ahora a un programa extraordinario de grandes dimensiones.
La política monetaria también tendrá un papel central
El Banco Central de China indicó durante este mes que mantendrá una política monetaria flexible y que acelerará la implementación de medidas cuando las condiciones económicas lo requieran.
Sin embargo, la autoridad monetaria todavía no anticipó reducciones de las tasas de interés oficiales ni modificaciones en el coeficiente de reservas obligatorias que deben mantener los bancos.
La estrategia apunta a mantener margen de maniobra para responder a la evolución de la economía y acompañar las medidas fiscales que prepara el Gobierno.
Cambios en el sistema fiscal y control de la deuda
Liao también adelantó que China profundizará las reformas impositivas y presupuestarias con el objetivo de establecer con mayor claridad la distribución de responsabilidades fiscales entre el Gobierno central y las administraciones regionales.
La intención es delimitar las competencias de cada nivel de gobierno y favorecer un desarrollo regional más equilibrado.
Al mismo tiempo, Pekín mantendrá su política de control sobre la deuda oculta de los gobiernos locales, considerada una de las principales fuentes de riesgo para las finanzas públicas.
Según la posición oficial, la reducción de las contingencias fiscales en las regiones, especialmente aquellas vinculadas con los pasivos locales, deberá realizarse de manera gradual y sostenida.
De esta manera, China busca combinar un mayor respaldo al consumo y a la actividad económica con un control de los riesgos fiscales, mientras las autoridades monitorean la evolución del crecimiento durante la segunda mitad de 2026.
