El Banco Central y el Tesoro profundizaron distintas medidas para evitar que el tipo de cambio mayorista supere los $1500, mientras aumentan la volatilidad financiera y el riesgo país. El objetivo oficial es preservar la estabilidad cambiaria y sostener la desaceleración de la inflación de cara al próximo ciclo electoral.
Las variables financieras volvieron a mostrar mayor tensión en la Argentina durante las últimas semanas. El riesgo país superó nuevamente los 500 puntos, la tasa de interés recuperó volatilidad y la presión compradora sobre el dólar se mantuvo firme.
En este escenario, el Gobierno enfrenta un contexto financiero más exigente y los analistas anticipan que la incertidumbre podría aumentar a medida que se acerquen las elecciones.
La administración libertaria dejó en claro que pretende mostrar la reducción de la inflación como uno de sus principales resultados frente al electorado. Para alcanzar ese objetivo, la estabilidad del dólar ocupa un lugar central.
Por eso, el Gobierno desplegó una estrategia con distintas herramientas para intentar contener la cotización. El primer límite que buscó establecer estuvo en torno a los $1400, aunque posteriormente ese nivel se trasladó a $1500.
Durante agosto, tanto el Banco Central como el Tesoro profundizaron las acciones destinadas a mantener al dólar mayorista por debajo de ese valor.
Las herramientas que utiliza el Gobierno para contener el dólar
Entre las principales medidas adoptadas por el Banco Central aparece una reducción en el ritmo de acumulación de reservas, junto con intervenciones en el mercado de deuda vinculada a la evolución del tipo de cambio.
La autoridad monetaria también incrementó las ventas de dólar futuro, una herramienta utilizada para influir sobre las expectativas de los operadores respecto de la cotización.
En paralelo, el Tesoro buscó absorber pesos a través de sus últimas licitaciones de deuda y avanzó con el canje de bonos relacionados con el tipo de cambio.
A estas medidas se sumó la reciente flexibilización de los créditos en dólares, una decisión que también forma parte de la estrategia oficial. El objetivo es favorecer una mayor oferta de divisas dentro del mercado local mediante el financiamiento en moneda extranjera.
El conjunto de herramientas apunta a evitar que la presión compradora lleve al tipo de cambio por encima del nivel que el Gobierno considera compatible con su estrategia económica.
El costo de sostener el dólar en $1500
La estrategia oficial también genera costos. Como consecuencia de las distintas medidas, aumentaron las tasas de interés en pesos, lo que encarece el financiamiento para empresas y personas.
Un informe de la consultora 1816 señaló que el Gobierno volvió a recurrir a la tasa de interés como herramienta para defender un determinado nivel cambiario y destacó la volatilidad registrada en el costo de fondeo.
El incremento no se limitó a las tasas de corto plazo. También aumentaron los rendimientos de mayor plazo, una situación que tuvo impacto sobre el riesgo país.
Para la consultora, el costo de mantener el dólar alrededor de $1500 es elevado y abre el interrogante sobre durante cuánto tiempo el Gobierno pretende sostener ese nivel.
Según el análisis, el equipo económico mantiene la posibilidad de elevar las tasas de manera abrupta si se produce un shock y, por ese motivo, no avanza hacia otro esquema que limite esa flexibilidad.
La advertencia por el escenario electoral
El horizonte electoral también aparece como uno de los factores que generan preocupación entre los analistas.
1816 planteó que, si a 14 meses de las elecciones el Gobierno está dispuesto a permitir movimientos importantes en las tasas de interés para mantener estable el dólar contado, podrían producirse episodios de mayor tensión financiera a medida que se acerquen los comicios.
La advertencia apunta especialmente a las condiciones de liquidez y al comportamiento que podrían tener las tasas frente a nuevos episodios de presión cambiaria.
El escenario, por lo tanto, plantea un desafío para el equipo económico: mantener estable el tipo de cambio sin que el costo financiero termine afectando de manera significativa al crédito y a la actividad económica.
Otra mirada sobre la estrategia oficial
No todos los analistas consideran negativa la decisión de priorizar la estabilidad cambiaria.
Desde IEB respaldaron la estrategia del Gobierno pese al costo que implica sostener tasas más elevadas. Según su análisis, el equipo económico considera importante reducir la volatilidad del tipo de cambio y evitar un desanclaje del dólar antes de ingresar plenamente en un año electoral.
Para esa consultora, una cotización cercana a los $1500 por dólar todavía representa un nivel que aporta cierta estabilidad, aunque implique una mayor presión sobre la liquidez y la necesidad de convalidar tasas de interés más altas.
De esta manera, el Gobierno enfrenta un equilibrio cada vez más complejo: contener el dólar para evitar que vuelva a trasladarse a los precios, mientras intenta que las mayores tasas y las condiciones financieras no terminen profundizando el impacto sobre el crédito y la actividad económica.
Con el calendario electoral cada vez más cerca, las decisiones del Banco Central y del Tesoro serán determinantes para definir cuánto tiempo podrá sostenerse esta estrategia y cuál será su costo sobre el resto de las variables financieras.
