El Senado comenzará este martes a debatir el proyecto en comisión, mientras el oficialismo intenta destrabar una iniciativa que incluye la eliminación de las PASO. La Casa Rosada reconoce que parte de los aliados utiliza el tema para negociar de cara a 2027 y apuesta al diálogo con el PRO, la UCR y los gobernadores.
Con la reelección de Javier Milei como uno de sus principales objetivos políticos, el Gobierno buscará avanzar esta semana con el tratamiento de la reforma electoral en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Sin embargo, dentro del oficialismo reconocen que actualmente no cuentan con los votos necesarios para conseguir la aprobación del proyecto.
Pese a ese escenario adverso, en la Casa Rosada mantienen una postura optimista y confían en que podrán resolver las diferencias con los sectores aliados y construir los acuerdos necesarios para avanzar.
“No sé cómo lo vamos a destrabar, pero estamos en eso”, reconoció un integrante de la mesa política que comenzó a impulsar el tratamiento de la iniciativa.
El proyecto contempla, entre otros puntos, la eliminación de las elecciones PASO, una medida que tiene especial importancia para el peronismo debido a que esas primarias funcionan como una herramienta para ordenar sus internas.
Desde el oficialismo consideran que, aunque hoy los respaldos no sean suficientes, el debate debe comenzar. “Tenemos que dar la discusión. Si nos basamos en los apoyos previos, no deberíamos intentar tratar nada entonces. Después de la reunión de la comisión vamos a tener un panorama más claro”, explicó un funcionario.
La reforma como herramienta de negociación
En la Casa Rosada identificaron que los gobernadores y distintos partidos que podrían acompañar al Gobierno están utilizando la discusión de la reforma electoral para acelerar las conversaciones relacionadas con las elecciones del próximo año.
Según interpretan en el Ejecutivo, el proyecto terminó convirtiéndose en un mecanismo que permite a los aliados presionar para comenzar a definir acuerdos electorales con anticipación.
“Terminó siendo una herramienta de negociación por parte de los aliados para anticipar el cierre de alianzas electorales y, naturalmente, los oficialismos tenemos menos incentivos para cerrar en años no electorales”, explicó una fuente.
En este contexto, el PRO y los gobernadores del Norte aparecen entre los sectores que muestran mayores reparos frente a la eliminación o una eventual suspensión de las primarias.
La discusión también adquirió una dimensión política dentro de las negociaciones de cara a 2027.
La advertencia de Karina Milei a los aliados
Ante las dificultades para reunir apoyos, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impartió una instrucción a los principales referentes de La Libertad Avanza: quienes no acompañen la reforma podrían quedar fuera de futuras conversaciones electorales.
“Gobernador que no apoye, gobernador que no va a ser tenido en cuenta para futuros acuerdos”, reafirmó un funcionario cercano a la menor de los Milei.
No es la primera vez que desde el entorno de la funcionaria se plantea que las negociaciones electorales estarán condicionadas al respaldo a la eliminación de las PASO.
En paralelo, el diputado Cristian Ritondo, quien representa al PRO en las conversaciones con La Libertad Avanza para construir alianzas de cara a 2027, dejó abierta la posibilidad de “discutir alternativas”.
El espacio que fundó y lidera formalmente Mauricio Macri todavía no terminó de definir su posición sobre la reforma y, particularmente, sobre el futuro de las elecciones primarias.
Una de las iniciativas centrales del oficialismo
La reforma electoral forma parte de los principales proyectos que el Gobierno pretende impulsar durante lo que resta del año.
La iniciativa se suma al tratamiento de Ficha Limpia y también contempla una discusión vinculada con el financiamiento de los partidos políticos.
El Ejecutivo busca además acelerar las negociaciones después de una advertencia de la Cámara Nacional Electoral (CNE). El organismo planteó que cualquier modificación en el sistema de votación debe ser comunicada con anticipación si el Gobierno pretende que pueda aplicarse en los próximos comicios.
Por ese motivo, la mesa política oficialista intenta avanzar con las conversaciones y definir cuanto antes cuáles serán los cambios que finalmente podrán llevarse adelante.
Santilli y Lule Menem, al frente de las negociaciones
El diálogo con los gobernadores quedó principalmente en manos del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del armador nacional Eduardo “Lule” Menem.
Santilli tiene bajo su órbita los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), mientras que Menem participa de las negociaciones políticas con los distintos sectores.
Desde La Libertad Avanza reconocen que el respaldo a la reforma tendrá incidencia en el vínculo futuro con los gobernadores.
“Lógicamente vamos a tener una consideración distinta con los que quieran tratar la reforma”, sostuvo un dirigente cercano al oficialismo.
El Senado inicia el debate
La discusión en la Cámara Alta será habilitada este martes por Patricia Bullrich, mientras que dentro de la bancada libertaria reconocen que el escenario para conseguir los votos es complejo.
Ante esa situación, los senadores oficialistas consideran que las conversaciones deberán ser conducidas directamente por el Poder Ejecutivo y no quedar exclusivamente en manos del bloque legislativo.
“Todo depende 100% de los acuerdos que haga o deje de hacer la Rosada. A nosotros, como bloque, nos excede”, sostuvo un legislador libertario.
Otro senador planteó que la iniciativa necesita previamente un entendimiento político entre los distintos sectores. “No hay proyecto si no hay acuerdos políticos confiables y estables. Nadie va a abandonar la herramienta, pero el martes vamos a tener un mejor diagnóstico”, afirmó.
El Gobierno tiene por delante dos meses para intentar transformar la actual falta de votos en una capacidad mayor de negociación.
Con la reforma ya encaminada en el Senado, Karina Milei y los principales operadores de La Libertad Avanza deberán buscar los acuerdos necesarios para que el debate electoral no solo permita avanzar con los cambios al sistema de votación, sino que también contribuya a ordenar el mapa de alianzas que el oficialismo pretende construir de cara a las elecciones de 2027.
