El Festival Internacional de Buenos Aires comenzó con Dorian, una puesta dirigida por el reconocido Robert Wilson y hablada en lituano. La edición reúne 29 obras nacionales, seleccionadas entre 985 postulaciones, y 17 propuestas internacionales provenientes de distintos países. El encuentro se extenderá hasta el 20 de septiembre, con teatro, danza, performance, música y propuestas interdisciplinarias en distintos puntos de la Ciudad.
Con una sala colmada en el Teatro Coliseo, comenzó una nueva edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), que durante doce días transformará distintos espacios porteños en escenarios para producciones nacionales e internacionales.
La programación reúne teatro, danza, performance, música y distintas expresiones interdisciplinarias, con propuestas que podrán disfrutarse en 44 salas distribuidas por los barrios de la Ciudad.
Entre los 17 proyectos internacionales seleccionados para esta edición, la obra elegida para inaugurar el festival fue Dorian, una puesta dirigida por el reconocido artista estadounidense Robert Wilson e inspirada en El retrato de Dorian Gray, la célebre novela de Oscar Wilde.
La propuesta es una coproducción del Teatro Nacional de Drama de Kaunas, de Lituania, y el D’haus Theater de Düsseldorf, y tiene características particulares: se trata de un monodrama o unipersonal, interpretado en lituano y con una importante cantidad de texto.
Para seguir la obra, el público cuenta con subtítulos ubicados a ambos lados del escenario. La propuesta plantea así una experiencia exigente, especialmente para espectadores familiarizados con el particular lenguaje visual desarrollado por Wilson.
Buenos Aires ya había recibido anteriormente una de sus obras, cuando en 2014 presentó The Old Woman, protagonizada por Willem Dafoe y Mikhail Baryshnikov.
En Dorian, el director vuelve a trabajar con un lenguaje visual marcado por un expresionismo depurado, vinculado con elementos del cine mudo y las artes visuales. La luz y el color tienen un peso equivalente al de los intérpretes, construyendo una estética que constituye uno de los principales atractivos de la propuesta.
Aunque su carácter exigente puede resultar áspero para una función inaugural, la puesta se destaca por su potencia visual y por la particular imaginería que propone.
Una programación internacional con presencia de varios países
El despliegue de esta edición del FIBA incluye una amplia representación internacional. Brasil tendrá una participación destacada con Encantado, de Lia Rodrigues; EDSON, de Matheus Macena; y Língua, de Vinicius Arneiro.
La programación también incorpora propuestas de Corea del Sur, como KIN (Long): Proyecto Yeonhee I, de la compañía Liquid Sound, y Except That You Cannot See Me, Vol. 2, de Jeong Seyoung.
A ellas se suman NO/MAS/SACRE, del español Reinaldo Ribeiro, e Instante, dirigida e interpretada por el artista argentino Juan Ignacio Tula, con producción francesa.
La oferta internacional se completa con obras provenientes de Canadá, Bolivia, Suiza, Ecuador, Colombia y otros países.
Dentro de la programación también aparece Principio de éxtasis, una producción conjunta entre España y Argentina que tendrá como escenario al Teatro Colón.
La obra fue creada por el coreógrafo español Goyo Montero y está inspirada en El Aleph, de Jorge Luis Borges. La propuesta cuenta con música de Gustavo Santaolalla y una puesta a cargo del artista visual Eduardo Basualdo.
Récord de postulaciones para las obras nacionales
Uno de los datos destacados de esta edición está relacionado con la participación de artistas y compañías argentinas.
El festival seleccionó 29 obras nacionales a partir de una convocatoria abierta que recibió 985 postulaciones, una cifra récord para el encuentro.
Entre las producciones que integran la programación se encuentran Baco polaco, de Mauricio Kartun; La lluvia de fuego, de Marilú Marini; A cielo abierto, de Mey Scápola; En mitad de tanto fuego, de Alejandro Tantanian; Parece ser, de Iván Haidar; El trabajo, de Federico León; Una sombra voraz, de Mariano Pensotti; y Al oeste: capítulos I, II y III, de Martín Flores Cárdenas.
La variedad de propuestas busca reflejar parte de la producción artística que se desarrolla actualmente en el país y que tendrá durante el festival un espacio de exhibición junto a las obras internacionales.
Un circuito de obras en espacios no convencionales
El FIBA también incorpora proyectos que fueron pensados para desarrollarse en lugares específicos de la Ciudad, a través del denominado Circuito SITE Buenos Aires.
En este segmento, las obras se presentan en espacios seleccionados especialmente para cada propuesta, generando una relación diferente entre las producciones y los lugares donde se desarrollan.
Entre los ejemplos se encuentran Liquidación total!, que tendrá lugar en Dudou Vintage; Los pasteleros, en el Club Estrella de Maldonado; Una casa en Biarritz, en Casa Biarritz; y La gravedad de las burbujas, en la Casa China Cultural.
De esta manera, el festival vuelve a extender su programación más allá de las salas tradicionales y propone que distintos espacios de Buenos Aires se conviertan durante estos días en escenarios para las artes escénicas.
La edición 2026 del Festival Internacional de Buenos Aires continuará hasta el 20 de septiembre, con una programación que combina producciones argentinas, obras internacionales, propuestas interdisciplinarias y proyectos concebidos específicamente para distintos lugares de la Ciudad.
