El marplatense compite en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 junto a su hermana Akemi. Su padre nació cerca de Hiroshima y llegó a la Argentina después de que la bomba atómica destruyera la ciudad. Ken construyó desde entonces una trayectoria de elite que incluye dos títulos mundiales.
Una historia familiar que comenzó en Japón
El Patinódromo Municipal de Rosario es uno de los escenarios de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y allí compite una de las figuras más destacadas de la delegación argentina de patín carrera: Ken Kuwada.
El marplatense, campeón mundial de la disciplina, tiene además una historia familiar atravesada por uno de los acontecimientos más importantes y trágicos del siglo XX: el bombardeo atómico de Hiroshima.
El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó sobre esa ciudad japonesa la primera bomba nuclear utilizada en la historia, durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. El ataque provocó la muerte de más de 150.000 personas, muchas de ellas como consecuencia de la exposición a la radiación. Tres días después, una segunda bomba fue lanzada sobre Nagasaki.
El padre de Ken nació en Japón, en una zona cercana a Hiroshima. Según recordó el propio patinador, después del ataque la ciudad quedó devastada y muchas familias perdieron sus fuentes de trabajo, lo que llevó a numerosos japoneses a emigrar.
Entre ellos estuvo la familia de su padre. De los ocho hermanos que tenía, los cinco menores viajaron a la Argentina junto a sus padres.
De la comunidad japonesa de La Plata a Mar del Plata
Una vez instalado en Argentina, el padre de Kuwada estudió odontología en La Plata y se integró a la Colonia Urquiza, una comunidad japonesa que se conformó en la década de 1960 a partir de la llegada de los primeros inmigrantes de ese país a la zona.
Después de recibirse, se trasladó a Mar del Plata, donde conoció a la madre de Ken.
La relación de la familia con la comunidad japonesa de La Plata se mantuvo con el paso de los años. El propio Kuwada contó, incluso, una particular situación que todavía forma parte de la vida familiar: una de las hermanas de su padre continúa viviendo en la colonia japonesa de La Plata y, pese al tiempo transcurrido, todavía no habla español.
El vínculo con Japón también llevó a Ken a conocer personalmente parte de sus raíces. En 2016 viajó junto a su familia al país asiático para encontrarse con los familiares que permanecieron allí.
“En Japón quedó una hermana y tenemos un montón de primos”, recordó el patinador.
Su padre también había regresado anteriormente a Japón en distintas oportunidades. Una de ellas fue durante una beca de estudios que le permitió volver al país después de completar su carrera universitaria.
Dos títulos mundiales sobre ruedas
La historia familiar de Kuwada convive con una carrera deportiva de máximo nivel.
El marplatense alcanzó uno de sus grandes logros en 2016, cuando se consagró campeón mundial en el Mundial de Patinaje de Velocidad de Nanjing, China. El título llegó en la prueba de 10.000 metros combinados.
Un año más tarde volvió a subir a lo más alto del podio. En los Juegos Mundiales de Breslavia (Wroclaw), Polonia, 2017, repitió el título y volvió a convertirse en campeón.
Su trayectoria también incluye una medalla en los Juegos Suramericanos de Asunción 2022. En aquella competencia, Kuwada consiguió el bronce en los 1000 metros, aportando una medalla para el patín argentino.
La prueba terminó con una definición muy ajustada: el colombiano Andrés Jiménez Torres se quedó con el oro con un tiempo de 1:24.95, mientras que el chileno Hugo Ramírez Boada obtuvo la plata con 1:25.11. Kuwada completó el recorrido en 1:25.37.
Ahora, el campeón mundial vuelve a representar a la Argentina en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, en Rosario, acompañado además por su hermana Akemi Kuwada.
Su presencia en la pista reúne dos historias que atraviesan su vida: la de una familia japonesa que llegó a la Argentina después de la tragedia de Hiroshima y la de un deportista que convirtió al patín carrera en una carrera de elite.
