El Presidente criticó públicamente la política fiscal del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y compartió un gráfico que exhibe un déficit de 9,9% del PBI. El FMI proyecta para Brasil un déficit fiscal de 8,2% del PBI en 2026, aunque el resultado primario sería de 0,3% negativo.
El presidente Javier Milei volvió a colocar el equilibrio fiscal en el centro de su discurso y utilizó sus redes sociales para cuestionar el manejo de las cuentas públicas de Brasil, bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
A través de una publicación, el mandatario argentino comparó la situación fiscal brasileña con el escenario que atravesaba la Argentina antes de la crisis de 2001 y cuestionó que sectores del progresismo local presenten la política económica de Brasil como un modelo a seguir.
“La progresía local (zurdos) nos quiere mostrar esta política fiscal como el modelo a seguir… NO GRACIAS… Jamás cuenten con mi persona para este disparate… en 2001 teníamos una situación parecida y ya sabemos cómo terminó… CIAO!”, escribió Milei.
El mensaje estuvo acompañado por un gráfico atribuido a Econométrica, que muestra un déficit fiscal brasileño del 9,9% del PBI en su último registro. La publicación volvió a poner en primer plano las diferencias entre la visión económica del Gobierno argentino y las políticas aplicadas por la administración de Lula.
Qué muestran las proyecciones sobre Brasil
Los datos fiscales requieren distinguir entre el resultado total de las cuentas públicas y el resultado primario, que no contempla el pago de intereses de la deuda.
Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Brasil cerraría 2026 con un déficit fiscal equivalente al 8,2% del PBI, frente al 7,4% registrado en 2025.
Sin embargo, el resultado primario proyectado para este año sería de -0,3% del PBI. La diferencia entre ambos indicadores está vinculada principalmente al peso de los intereses de la deuda pública. El propio FMI señala que Brasil enfrenta presiones fiscales y elevados costos de intereses, y plantea la necesidad de un esfuerzo fiscal mayor para colocar la deuda en una trayectoria descendente.
El organismo también proyecta un aumento de la deuda bruta. Según la definición utilizada por las autoridades brasileñas, pasaría del 78,6% del PBI en 2025 al 86,6% en 2026. Con la metodología más amplia utilizada por el FMI, la deuda bruta alcanzaría el 97,8% del PBI este año.
Por lo tanto, el déficit total cercano al 10% del PBI que aparece en el gráfico compartido por Milei no equivale a un déficit primario de esa magnitud. Una parte sustancial del resultado fiscal está explicada por el costo de los intereses de la deuda.
Las previsiones para las cuentas públicas brasileñas
En paralelo, los economistas consultados por el Ministerio de Hacienda de Brasil proyectan para 2026 un déficit primario del Gobierno central de aproximadamente R$52.271 millones.
También elevaron sus estimaciones para la deuda bruta, que ubican en torno al 8,2% del PBI para este año y 87% para 2027, según los datos consignados en la fuente.
El escenario fiscal brasileño se desarrolla además con tasas de interés elevadas, una situación que incrementa el costo del servicio de la deuda y contribuye al resultado fiscal negativo.
El contraste con la política fiscal de Milei
Las críticas del Presidente argentino se producen mientras su Gobierno mantiene al superávit fiscal como uno de los principales ejes de su política económica y avanza con el tratamiento del Presupuesto 2027 en el Congreso.
El proyecto presentado por el Gobierno contempla un crecimiento económico del 4% para 2027 y prevé un resultado financiero positivo. La propuesta presupuestaria fue enviada al Congreso el 15 de septiembre y plantea el equilibrio de las cuentas públicas como una de las prioridades de la administración Milei.
De esta manera, el cuestionamiento a la política fiscal brasileña se suma al discurso con el que el Presidente argentino defiende el equilibrio de las cuentas públicas y marca diferencias con el modelo económico aplicado por el gobierno de Lula.
