Las autoridades rusas confirmaron que endurecerán las operaciones contra objetivos estratégicos en respuesta a la estrategia de Kiev de golpear refinerías dentro de territorio ruso. En paralelo, Berlín reafirmó su alianza con el gobierno ucraniano.
La guerra entre Rusia y Ucrania ingresa en una espiral de máxima peligrosidad. Las autoridades del Kremlin anunciaron este domingo que redoblarán de manera sistemática los ataques contra objetivos militares e infraestructura de defensa en Kiev y otras regiones del territorio ucraniano, como respuesta directa a las recientes declaraciones del presidente Volodímir Zelensky, quien anticipó una ampliación de las incursiones aéreas de largo alcance contra las refinerías de petróleo rusas.
La escalada verbal y militar se desató luego de que Zelensky asegurara que los servicios de inteligencia ucranianos detectaron planes oficiales del Kremlin para intensificar los bombardeos durante el invierno boreal contra rutas, logística y centros urbanos con el fin de presionar a la población civil para que abandone las grandes ciudades. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso justificó su ofensiva como una represalia por los persistentes sabotajes y ataques con drones ejecutados por Kiev contra el complejo energético ruso en los últimos meses.
El respaldo de Alemania en medio de la crisis
En medio de este clima de extrema tensión, el canciller alemán, Friedrich Merz, arribó este domingo a Kiev en su segunda visita oficial desde que asumió el cargo para ratificar el inquebrantable apoyo de Berlín. Ante las nuevas amenazas de Moscú, el jefe de Gobierno germano advirtió que «si no se detiene a Rusia, su máquina de guerra tarde o temprano se volverá contra nosotros» y recordó que Alemania ya destinó más de 43.300 millones de euros en asistencia militar y financiera a la resistencia ucraniana desde el inicio de la invasión.
