Un informe de la Universidad de Buenos Aires confirma que el poder adquisitivo actual se posiciona solo por delante de Cuba y Venezuela en el ranking latinoamericano.
La capacidad de compra del Salario Mínimo, Vital y Móvil experimentó un retroceso real del 39% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Según los datos oficiales procesados por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), el valor actual de $352.400 representa apenas un tercio del máximo histórico registrado en 2011, consolidando una tendencia de deterioro frente a la inflación.
A nivel regional, la situación de Argentina marca una excepción respecto a la tendencia de América Latina. Mientras que países como Costa Rica, Uruguay y Chile lideran la tabla con ingresos mínimos que oscilan entre los 600 y 750 dólares mensuales, el piso salarial local ha quedado relegado al fondo de la escala continental.
El estudio destaca que, de acuerdo con los parámetros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la mayoría de las economías vecinas lograron incrementos reales en sus remuneraciones básicas. En contraste, el ajuste por inflación en el territorio nacional ha derivado en una pérdida de posición competitiva y de bienestar para los trabajadores registrados.
La comparación directa con otros bloques económicos muestra que Costa Rica mantiene el salario mínimo más alto para trabajadores no calificados. Por su parte, Uruguay y Chile aplicaron actualizaciones superiores al 7% anual, distanciándose de la dinámica recesiva que afecta al mercado laboral argentino en el primer trimestre de 2026.
La brecha entre el costo de vida y los ingresos básicos continúa ampliándose, dejando al país en una situación de vulnerabilidad salarial extrema dentro del contexto sudamericano.
