Referentes del mercado analizaron la transición del ajuste fiscal hacia un esquema financiero con foco en la acumulación de reservas y el repunte del crédito.
La reciente edición de la Expo EFI funcionó como el escenario para que los economistas Marina Dal Poggetto, Andrés Borenstein, Pilar Tavella y Emmanuel Álvarez Agis validaran el estado de situación de la economía argentina. Los analistas coincidieron en que, tras dos años de gestión, el programa ha mutado desde un shock fiscal controlado hacia una estrategia de administración financiera que prioriza la actividad económica y la acumulación de divisas por sobre el fundamentalismo antiinflacionario inicial.
Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, advirtió sobre la persistencia de la inflación en dólares, que acumuló un 18% hasta marzo de 2026 debido al atraso del tipo de cambio frente a las tarifas de servicios. Por su parte, Andrés Borenstein de BTG Pactual ratificó la inflexibilidad del gasto público, señalando que el 43% se destina a seguridad social, aunque proyectó una expansión del PBI de hasta el 4% para este año impulsada por el sector agropecuario y la construcción.
Desde el sector de research, Pilar Tavella de Balanz destacó el desempeño del Banco Central, que alcanzó el récord de compras de divisas para el primer cuatrimestre desde 2003, con una proyección de acumulación superior a los US$10.000 millones. Este flujo externo se ve favorecido por un cambio estructural en la balanza energética, donde Argentina se consolida como exportador neto con una producción que apunta a superar el millón de barriles diarios.
Finalmente, Emmanuel Álvarez Agis de PXQ Consultora alertó sobre un desanclaje de las expectativas inflacionarias. El analista subrayó que la reciente baja de tasas y el fomento al consumo indican que el Gobierno ha comenzado a priorizar la actividad económica de cara al calendario electoral de 2027, distanciándose de la rigidez monetaria que caracterizó el inicio del mandato de Javier Milei.
La viabilidad del modelo queda ahora supeditada a la capacidad del Tesoro para refinanciar vencimientos de deuda y a la reacción de la economía real ante un escenario de precios relativos aún en proceso de reacomodamiento.
