Siete de cada diez mujeres desaprueban las políticas de Javier Milei en el territorio bonaerense, marcando una brecha estructural de diez puntos respecto al segmento masculino.
El descontento social contra la administración libertaria se consolida con un fuerte componente de género en la Provincia de Buenos Aires. Según los últimos relevamientos de Zuban Córdoba y Management & Fit, la desaprobación femenina alcanzó el 69,5%, impulsada primordialmente por la crisis en la economía doméstica y el encarecimiento de los servicios básicos.
La preocupación por la inflación y la dificultad para cubrir los gastos mensuales afecta al 77,1% de las consultadas. Analistas advierten que la figura presidencial registra una imagen negativa superior al 60%, mientras que funcionarios clave del gabinete nacional presentan niveles de rechazo que oscilan entre el 66% y el 72%.
El impacto de los recortes en áreas sensibles como jubilaciones, discapacidad y salud pública recae mayoritariamente sobre las economías del cuidado. Esta situación ha generado lo que especialistas denominan una «amargura silenciosa», caracterizada por un agotamiento social que supera el margen de tolerancia previo en los hogares bonaerenses.
Pese al alto índice de rechazo, ninguna fuerza política opositora logra capitalizar este descontento como activo electoral. El escenario actual se define como un empate de debilidades, donde la demanda de un cambio de rumbo alcanza al 80% del padrón femenino, pero carece de un liderazgo claro que encabece la alternativa.
La tendencia negativa se mantiene firme a mitad del mandato, obligando a las estrategias oficiales a revisar el impacto territorial de sus medidas para evitar un techo electoral irreversible de cara a los próximos comicios.
