El gobernador bonaerense apuntó contra el esquema de beneficios fiscales denominado Súper RIGI y advirtió sobre la parálisis de la industria nacional.
En el marco de una fuerte disputa por el rumbo económico, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, rechazó el anuncio del Ministerio de Economía sobre la creación de un régimen de incentivos para grandes inversiones. El mandatario provincial señaló que la inversión extranjera registra valores negativos y criticó la falta de protección para las pequeñas y medianas empresas frente a sectores extractivos.
El esquema impulsado por la gestión de Javier Milei busca atraer capitales para proyectos vinculados al litio, GNL y energías renovables mediante exenciones impositivas y aduaneras. Kicillof calificó la medida como una entrega de condiciones especiales a sectores que ya poseen alta rentabilidad, sin que esto se traduzca en una reactivación del consumo masivo o del mercado interno.
Desde la gobernación advirtieron que la situación económica en el territorio bonaerense es crítica debido al cierre de empresas y la caída de la actividad comercial. Según la postura oficial, el modelo actual favorece la intermediación financiera mientras el sector industrial mantiene máquinas paralizadas por la falta de demanda y el retiro de la asistencia estatal.
El mandatario insistió en que los recursos recaudados en las provincias están siendo utilizados para sostener áreas que no generan puestos de trabajo genuinos. Para el ejecutivo provincial, el nuevo régimen no garantiza la llegada de capitales y profundiza la desigualdad competitiva entre las inversiones extranjeras y la producción nacional.
La confrontación entre la Provincia y la Nación por la política de industrialización escala en un escenario de recesión generalizada, donde la administración bonaerense busca posicionarse como el principal límite al plan de ajuste oficial.
