El anuncio de un masivo plan de ampliación para el Unicenter Shopping, ha reabierto una profunda disputa que sacude a la zona norte del conurbano bonaerense.
El proyecto, impulsado por la multinacional Cencosud —controlada por la familia Paulmann—, prevé una inversión que supera los 60 millones de dólares, contemplando la edificación de más de 20.000 metros cuadrados adicionales y la inauguración de 85 nuevos locales comerciales, entre los que se destacan propuestas gastronómicas y espacios de recreación. Con un plazo de ejecución estimado en unos 16 meses, se calcula que las obras estarán finalizadas en el transcurso de 2027.
Sin embargo, detrás de las cifras de rentabilidad corporativa, se han encendido las alarmas entre los residentes locales, los comerciantes tradicionales y los especialistas en planificación urbana. Para los críticos de la iniciativa, la envergadura de esta intervención obliga a cuestionar las consecuencias reales que el emprendimiento tendrá sobre un territorio que ya padece diariamente de severos embotellamientos de tránsito, contaminación sonora y una asfixiante concentración mercantil.
Promesas de progreso frente a la saturación de las infraestructuras
Para comprender la dimensión de este conflicto urbano, es necesario retroceder casi cuarenta años. Inaugurado el 12 de octubre de 1988 en Martínez, el Unicenter se erigió como el pionero de los centros comerciales de gran escala en la Argentina, modificando de forma irreversible las dinámicas de consumo y el tejido urbano de la zona norte bonaerense. Hoy, la intención de expandir este gigante amenaza con sobrecargar una red de infraestructura que no fue diseñada para soportar semejante escala de demanda.
Las preocupaciones manifestadas por las organizaciones vecinales apuntan directamente a la saturación de las redes de saneamiento cloacal, la recolección y gestión de residuos sólidos, y la propia viabilidad y estabilidad del suministro eléctrico en la región. Cada nuevo espacio gastronómico, local de indumentaria o área recreativa funcionará como un imán para miles de nuevos asistentes, lo que se traducirá en un incremento exponencial del consumo de recursos públicos y en una presión desmedida sobre los servicios urbanos esenciales.
El colapso vial y los impactos en la salud comunitaria
El impacto en el tránsito vehicular es otro de los ejes centrales del reclamo vecinal. Informes técnicos advierten que la intersección de las arterias Paraná y Edison con la colectora de la Autopista Panamericana ya registra niveles críticos de saturación en las horas pico. El agregado en el flujo de rodados particulares y de carga deteriorará aún más las condiciones de accesibilidad, perjudicando tanto a los habitantes de los alrededores como al funcionamiento de otros polos comerciales de menor escala establecidos en la periferia del shopping.
Desde el punto de vista económico, los reportes advierten sobre los perjuicios al comercio de cercanía, previendo una menor rotación de marcas y el aumento de locales vacíos en diversos sectores del ecosistema local.
En el plano ambiental y de la salud pública, los vecinos denuncian que el proyecto recrudecerá la contaminación acústica, un factor directamente asociado al desarrollo de patologías como el estrés crónico, trastornos del sueño y afecciones cardiovasculares. A esto se suma la degradación provocada por la contaminación visual, un elemento frecuentemente soslayado en los dictámenes técnicos pero que modifica sustancialmente la calidad ambiental del espacio público y destruye la identidad histórica de las barriadas residenciales linderas.
Ante este escenario, las comunidades afectadas subrayan que las respuestas no pueden emanar exclusivamente de los estudios de impacto ambiental encargados y costeados por la propia empresa constructora. Por el contrario, se exige la apertura inmediata de un debate público amplio, transparente y democrático, que ponga en la balanza el modelo de desarrollo sustentable que la sociedad pretende edificar para las próximas décadas frente a la voracidad de los grandes capitales privados.
