El horror por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que conmociona al país, sumó en las últimas horas un capítulo definitivo que expone el entramado de encubrimiento detrás del brutal crimen.
Por orden del fiscal Raúl Garzón, la Justicia dispuso la detención de Soledad Andreani, la titular del automóvil Ford Ka que habría sido utilizado para trasladar y descartar el cuerpo de la menor en un predio abandonado.
Andreani, quien mantenía un estrecho vínculo afectivo y laboral con el principal imputado por el femicidio, Claudio Barrelier, se convirtió en la tercera detenida de la causa bajo el cargo de encubrimiento agravado. La captura se ejecutó mediante un fuerte operativo en su vivienda de barrio Jofre Sur, luego de que la mujer protagonizara un insólito «rally mediático» por canales de televisión para ensayar justificaciones públicas. Horas antes de quedar tras las rejas, sus declaraciones encendieron las alarmas de la querella familiar, que venía exigiendo su inmediata detención al denunciar una red de complicidades activas en el entorno del asesino.
La fiscalía sospecha firmemente que Andreani tenía pleno conocimiento de que su vehículo fue prestado con el macabro propósito de ocultar el cadáver de la adolescente. Esta nueva detención se acopla a la de Osvaldo Miguel Fassetta (47), inquilino que convivía con el femicida en la propiedad de barrio Cofico donde se perpetró el crimen y quien también permanece tras las rejas por intentar desviar la pesquisa fingiendo participar de las búsquedas iniciales junto a la familia afectada.
Mientras los investigadores avanzan a paso lento recolectando evidencias bajo un estricto secreto de sumario, el desamparo estatal cala hondo. En las calles, las organizaciones sociales y los familiares directos de la víctima apuntan contra la desidia de las autoridades judiciales y de seguridad, denunciando que las denuncias previas contra el agresor fueron olímpicamente ignoradas. El costo de la inacción institucional lo pagan las infancias y las barriadas más vulnerables: hoy, la madre de la menor permanece internada con un cuadro de salud crítico ante el impacto de la tragedia, mientras su abuelo fue hospitalizado de urgencia víctima del dolor y el desasosiego que derrama la impunidad.
