El poder central continúa refugiándose en narrativas de fuerte tinte místico y geopolítico para justificar su rumbo. En el antiguo CCK
Lejos de abordar la caída del consumo o la crisis industrial que castiga a los cordones suburbanos bonaerenses, el jefe de Estado optó por fusionar la teología con su ortodoxia libertaria. Ante un auditorio condicionado por la solemnidad del tributo, Milei lanzó una de sus habituales proclamas absolutas, al asegurar que «el capitalismo de libre empresa está escrito en los Diez Mandamentos». Según la óptica presidencial, las leyes del mercado comparten la misma raíz moral que los preceptos bíblicos, concluyendo que «si se actúa de acuerdo con la ley del creador, habrá prosperidad». Sin embargo, el contraste entre la promesa divina y la realidad de los barrios que luchan por subsistir en la provincia expone la enorme distancia que separa la retórica mística de la Casa Rosada del día a día de los ciudadanos.
La jornada en el Palacio Libertad, desarrollada en el marco de los 50 años del Shnat Jajinuj (Año de la Educación), no se limitó a las reflexiones teológicas del mandatario. El evento contó también con una fuerte carga simbólica y geopolítica debido a la participación de Yosef Chaim Ohana, un exmilitar de las Fuerzas de Defensa de Israel que estuvo dos años en cautiverio en Gaza como rehén de Hamás. En su intervención, Milei aprovechó para endurecer su discurso internacional, advirtiendo que «el antisemitismo no retrocedió, se reorganizó», y sostuvo que combatir este fenómeno es defender los cimientos morales de la civilización occidental.
Acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por el canciller Pablo Quirno y por el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, el líder libertario utilizó la centralidad porteña para blindar su agenda ideológica y enviar mensajes hacia el futuro político inmediato. En tono desafiante de cara a las próximas batallas electorales, Milei anticipó el escenario para el próximo año: «El año que viene, en octubre, les vamos a pasar por arriba». Mientras el Gobierno Nacional se enfoca en profecías políticas y alineamientos espirituales desde los palacios de la Capital, los municipios bonaerenses autónomos continúan soportando el peso real de un modelo que exige sacrificios en la tierra en nombre de promesas escritas en el cielo.
