El ajuste no da tregua. A partir de este lunes 15 de junio, los usuarios del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) enfrentarán un nuevo golpe al bolsillo, producto del segundo tramo de aumentos fijado por la Secretaría de Transporte. En un contexto de salarios estancados, viajar se vuelve cada día más caro, con subas que afectan tanto a los colectivos de jurisdicción nacional como a todas las líneas de trenes urbanos.
Los ferrocarriles, que atraviesan una crisis de infraestructura y calidad, recibirán un impacto del 12,9%. Con esta actualización, el boleto mínimo pasará a costar $350 para quienes tengan su tarjeta SUBE registrada. La situación es aún más dramática para quienes no han realizado el trámite de nominalización o deben comprar pasajes en efectivo, quienes deberán abonar una tarifa plana de $1.100 por tramo.
Colectivos: tarifas que escalan sin techo
Por el lado de los colectivos, la administración central dispuso un incremento del 2% para las 104 líneas nacionales que circulan por el conurbano y la capital. El boleto mínimo, que antes costaba $714, sufrirá una suba que eleva su precio, mientras que los tramos más largos superarán ampliamente la barrera de los $1.000.
Para los usuarios con tarjeta SUBE sin registrar, la realidad es todavía más asfixiante, con tarifas que oscilan entre los $1.456 y los $2.455. Este aumento mensual, que se suma a la espiral inflacionaria, profundiza la preocupación de los trabajadores que dependen diariamente del transporte público para llegar a sus puestos laborales. Lejos de ser un servicio subsidiado que garantiza el traslado, el boleto se ha transformado en un costo fijo que erosiona mes a mes el poder de compra de los bonaerenses.
