El PBI mostró una nueva expansión impulsada por el agro, la minería y las exportaciones. Sin embargo, sectores clave para la generación de empleo registraron caídas y persisten las señales de debilitamiento de la inversión.
La economía argentina registró un crecimiento interanual del 2,3% durante el primer trimestre de 2026. El dato representó una mejora superior a la proyectada por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que estimaba una suba cercana al 0,3%, y marcó el séptimo trimestre consecutivo de expansión desde la segunda mitad de 2024.
No obstante, detrás de los números positivos aparecen señales que generan preocupación entre distintos analistas. Mientras la actividad económica avanza, la inversión continúa en descenso y varios sectores vinculados al empleo urbano muestran retrocesos.
Según un informe de la consultora ACM, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por actividades primarias como el agro, la minería, las exportaciones y los servicios financieros, mientras que rubros tradicionalmente asociados a la generación de empleo quedaron rezagados.
En ese sentido, el ex titular de la Aduana, Guillermo Michel, sostuvo que el modelo económico impulsado por el Gobierno está generando una profunda transformación productiva. Según su análisis, se consolida una economía apoyada en actividades primarias y extractivas, mientras los sectores más intensivos en mano de obra enfrentan dificultades para sostener producción y empleo.
Inversión en baja y crecimiento impulsado por las exportaciones
En la comparación interanual, el consumo privado registró un incremento del 2,7%, mientras que el consumo público mostró una caída del 0,9%.
La inversión fue uno de los indicadores más afectados, con una contracción del 11,6%. Dentro de ese descenso, ACM destacó bajas del 9,4% en otras construcciones, del 18,1% en maquinaria y equipos y del 19,6% en equipos de transporte.
El sector externo fue el principal motor de la actividad. Las exportaciones crecieron un 9,8% interanual gracias a una mejora de precios del 3,6% y un aumento del 12,8% en los volúmenes comercializados.
En contrapartida, las importaciones retrocedieron un 7,5%, producto de una caída del 10,6% en las cantidades importadas.
Agro y minería lideran el crecimiento
Por el lado de la oferta, doce de los dieciséis sectores analizados registraron mejoras durante el período.
Los mayores aportes provinieron de agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que avanzaron un 18,1%; explotación de minas y canteras, con un crecimiento del 12,3%; intermediación financiera, con una suba del 7,5%; transporte y comunicaciones, con un incremento del 2,3%; y actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, que crecieron un 0,9%.
En conjunto, estos sectores explicaron más de dos puntos porcentuales del crecimiento total de la economía durante el trimestre.
La industria y el comercio continúan en retroceso
Mientras algunas actividades impulsaron la expansión del PBI, varios sectores vinculados al empleo mostraron resultados negativos.
La industria manufacturera registró una caída del 1,7%, el comercio mayorista y minorista retrocedió un 0,3%, electricidad, gas y agua bajó un 1,1% y la administración pública disminuyó un 1,4%.
Según el informe, estos sectores restaron 0,37 puntos porcentuales al crecimiento total, siendo la industria manufacturera la responsable de aproximadamente el 65% de esa incidencia negativa.
Diversos economistas advierten que el proceso de crecimiento actual presenta una fuerte concentración en actividades con menor demanda de mano de obra directa, mientras persisten señales de deterioro en el empleo formal, el aumento de la informalidad y la pérdida de dinamismo en sectores industriales.
