Un informe del IERAL muestra que el país tiene los precios más elevados en el 74% de las comparaciones de bienes durables, indumentaria y calzado. La apertura comercial redujo la brecha, aunque la apreciación del peso volvió a encarecer algunos productos y servicios.
Argentina continúa mostrando precios elevados en una amplia variedad de bienes de consumo cuando se los compara con otros mercados internacionales. La ropa, el calzado, los electrodomésticos, los autos y las motos siguen ubicándose entre los productos más caros, aunque la diferencia se redujo durante el último año. En alimentos y servicios, en cambio, el escenario resulta más heterogéneo.
Los datos surgen del último informe elaborado por el IERAL, que analizó la evolución de los precios de bienes y servicios de consumo en Argentina, Brasil, Chile, México, Estados Unidos, Francia, Polonia, Australia, China y Corea del Sur.
El estudio también vinculó los resultados con la evolución del tipo de cambio real multilateral (TCRM). En agosto, este indicador se ubicó un 5% por encima del nivel de noviembre de 2023, último mes de la gestión de Alberto Fernández, aunque permaneció un 40% por debajo del promedio correspondiente al período 2000-2026.
Según el informe, ese nivel de referencia equivaldría actualmente a un tipo de cambio de $2.078.
Los bienes durables siguen siendo los más caros
En el segmento integrado por bienes durables, indumentaria y calzado, Argentina aparece como el país más caro en el 74% de las comparaciones realizadas.
Aunque el porcentaje continúa siendo elevado, representa una mejora considerable respecto de marzo de 2025. En aquel momento, Argentina encabezaba el ranking de precios en el 96% de las comparaciones.
Los autos, las motos, los productos electrónicos para el hogar, la ropa y el calzado todavía presentan valores superiores a los observados en los demás mercados analizados.
De los diez productos incluidos en la comparación, tres son más caros en Argentina que en todos los otros países relevados: una freidora de aire, un vestido y un par de zapatillas.
El IERAL atribuyó buena parte de estas diferencias a la combinación de protección comercial y una elevada presión tributaria. Los derechos de importación y las restricciones que durante años limitaron el ingreso de bienes se suman a impuestos como el IVA, Ingresos Brutos, tributos específicos y el impuesto a los débitos y créditos bancarios.
Todos esos factores terminan teniendo impacto sobre el precio que paga el consumidor final.
Sin embargo, la brecha comenzó a reducirse. La apertura comercial progresiva, la eliminación de restricciones cuantitativas para las importaciones, la reducción de determinados aranceles y algunas bajas de impuestos internos contribuyeron a abaratar relativamente los bienes durables.
No todos los productos tuvieron la misma evolución.
El auto fue la principal excepción, con un incremento relativo de entre 4% y 10% frente a los demás países. Las heladeras, en cambio, registraron reducciones relativas de entre 12% y 58%, mientras que las motos bajaron entre 5% y 22%, dependiendo del mercado utilizado como referencia.
Cuántos salarios se necesitan para comprar un auto
Las diferencias de precios también quedan reflejadas al medir el poder adquisitivo de los salarios industriales.
Para comprar un auto, un trabajador industrial argentino necesita el equivalente a 20 salarios, mientras que en Chile requiere 16 y en Estados Unidos apenas 6.
En una moto de baja cilindrada, la relación es de 2,2 salarios industriales en Argentina frente a 1,4 en Estados Unidos.
El panorama es diferente en el caso de las zapatillas. En Argentina, un par representa alrededor del 7% de un salario industrial, mientras que en Brasil y México equivale al 14%, en Chile al 4,7% y en Estados Unidos al 1,8%.
En términos generales, Argentina mantiene mayor poder de compra que Brasil y México para adquirir los bienes durables incluidos en el estudio, pero queda por debajo de Chile y del resto de los países analizados.
Alimentos: Argentina volvió a encarecerse
La situación presenta diferencias cuando se analizan alimentos y bebidas.
De los diez productos considerados, Argentina resulta más cara en el 48% de los casos, apenas por encima del 47% registrado tres meses antes.
Brasil tiene precios inferiores a los argentinos en nueve de los diez productos. También se observan diferencias relevantes frente a Chile, México, Polonia y Corea del Sur, países donde entre la mitad y el 70% de los bienes son más baratos que en Argentina.
En el caso de China, la proporción llega al 90%.
En sentido contrario, Estados Unidos, Australia y Francia muestran precios superiores a los argentinos en entre el 80% y el 100% de los productos relevados.
Dentro de la canasta analizada, Argentina aparece relativamente cara en algunas bebidas, entre ellas el agua mineral y la cerveza. En cambio, registra precios relativamente bajos en queso, huevos y arroz blanco.
En marzo de 2025, Argentina era más cara que otros países en el 53% de las comparaciones de alimentos. El porcentaje descendió hasta el 39% en diciembre de ese año, pero posteriormente comenzó a aumentar nuevamente hasta llegar al 48% en agosto de 2026.
El IERAL vinculó parte de este movimiento con la evolución del tipo de cambio. La depreciación del peso durante 2025 habría contribuido a que los alimentos argentinos resultaran relativamente más baratos, mientras que la apreciación cambiaria registrada en 2026 habría reducido parcialmente esa ventaja.
Durante el último trimestre, siete de los diez alimentos y bebidas analizados aumentaron sus precios relativos frente a otros países, mientras que tres se abarataron.
Entre los principales aumentos relativos aparecen las papas, las gaseosas, la cerveza y el arroz blanco. En cambio, los huevos y el agua mineral registraron reducciones relativas en distintas comparaciones.
El nivel de precios no determina necesariamente el poder adquisitivo.
Aunque Brasil tiene precios inferiores a Argentina en nueve de los diez alimentos analizados, el salario industrial argentino permite comprar una mayor cantidad de todos esos productos que el salario industrial brasileño.
Algo similar sucede con México.
Frente a Chile, el resultado es equilibrado: en la mitad de los productos, el salario industrial argentino tiene mayor poder de compra y en la otra mitad ocurre lo contrario.
Los trabajadores industriales de Estados Unidos, Australia y Polonia, en cambio, tienen mayor poder adquisitivo en todos los alimentos y bebidas incluidos en el análisis.
En Corea del Sur, esa ventaja alcanza al 90% de los productos.
Servicios: también aumentaron los precios relativos
En el caso de los servicios personales y familiares, Argentina aparece como más cara en el 38% de las comparaciones.
Esto representa un deterioro moderado frente al 34% registrado en mayo.
Las diferencias son especialmente marcadas frente a Brasil y China: Argentina resulta más cara en el 90% y el 80% de los servicios comparados, respectivamente.
Frente a Chile, la proporción alcanza el 60%.
El escenario se modifica al comparar con las economías desarrolladas, donde los servicios suelen presentar precios superiores a los argentinos.
Entre los servicios relevados, el país aparece relativamente caro en una comida en un restaurante y un plan de telefonía móvil.
Por el contrario, resulta relativamente barato en la cuota de un gimnasio, educación preescolar, nafta, un café capuccino y taxi.
Las expensas y la cuota escolar estuvieron entre los servicios que más se encarecieron en términos relativos durante el último trimestre, con aumentos de entre 12% y 14% en el primer caso y de entre 5% y 18% en el segundo.
El taxi fue la principal excepción, con reducciones relativas de entre 7% y 11% frente a algunos países.
Al igual que ocurrió con los alimentos, el informe relacionó parte de esta evolución con la apreciación del peso.
En marzo de 2025, Argentina era más cara que otros países en el 43% de las comparaciones de servicios. La proporción cayó al 32% en diciembre y posteriormente volvió a subir hasta alcanzar el 38% en agosto de 2026.
Argentina, entre los países más caros del mundo en ropa
El IERAL también amplió el análisis a 100 países, utilizando datos de Numbeo.
El informe destaca que los mayores niveles de precios relativos de Argentina se concentran principalmente en indumentaria y calzado.
Un vestido de una marca internacional ubica al país en el segundo puesto mundial entre los más caros.
Las zapatillas deportivas aparecen en el octavo lugar, mientras que un jean Levi’s 501 o similar ocupa el décimo puesto.
También se encuentran en posiciones elevadas otros productos. El agua mineral de 1,5 litros aparece en el puesto 13, mientras que una barra de pan blanco de 500 gramos ocupa el puesto 21.
En el extremo contrario, Argentina registra precios relativamente bajos en determinados productos y servicios.
El vino de gama media ocupa el puesto 89 del ranking de precios, la cuota mensual de gimnasio se ubica en el 76 y el bife de nalga aparece en el 56.
En conjunto, el informe muestra que Argentina mantiene un importante problema de competitividad de precios en bienes transables, especialmente en ropa, calzado y productos durables.
De todos modos, la brecha con otros mercados se redujo de manera marcada desde comienzos de 2025.
La apertura comercial y la reducción de algunos impuestos comenzaron a achicar las diferencias, aunque la apreciación del peso volvió a ejercer presión sobre los precios relativos de alimentos y servicios.
