El empresario reclama 150.000 millones de dólares en el tribunal de Oakland y exige el regreso de la firma al estatus de organización sin fines de lucro.
La audiencia inaugural en la corte federal de Oakland marcó el inicio de un proceso legal que podría paralizar la salida a bolsa de OpenAI, valuada en 1 billón de dólares. Elon Musk testificó bajo juramento que los ejecutivos Sam Altman y Greg Brockman incurrieron en un saqueo de activos de la fundación original para favorecer intereses comerciales de Microsoft, empresa codemandada por su inversión de 13.000 millones de dólares.
La defensa de OpenAI desestimó los cargos calificándolos de hipocresía, tras presentar evidencia de que el propio Musk exigió el control total de la entidad en 2017 y propuso fusionarla con Tesla. Según los registros corporativos expuestos, el demandante solo aportó 38 millones de dólares de los 1.000 millones prometidos inicialmente, retirando el financiamiento cuando los cofundadores rechazaron su liderazgo absoluto.
El litigio, que se extenderá por cuatro semanas, se centra en las figuras de violación de fideicomiso y enriquecimiento injusto. La jueza Yvonne Gonzalez Rogers deberá determinar si la conversión de OpenAI en una corporación de beneficio público, completada en octubre de 2025, vulneró los estatutos fundacionales. El veredicto final se espera para fines de mayo y sentará un precedente para la industria de la inteligencia artificial.
La fiscalía federal también observa con atención el cumplimiento de las obligaciones filantrópicas de Musk, luego de que reportes indicaran que su fundación personal no alcanza el mínimo legal de donaciones anuales. La resolución del caso definirá el futuro operativo de las estructuras híbridas en el sector tecnológico global.
