Las protestas sindicales e indígenas cortaron quince rutas nacionales del país limítrofe, afectando el suministro de alimentos e insumos médicos esenciales
La Cancillería de la República Argentina y los organismos de control fronterizo de la provincia de Buenos Aires siguen bajo estado de alerta la evolución de la crisis institucional en Bolivia. El gobierno del presidente Rodrigo Paz intenta habilitar canales de diálogo para desactivar quince puntos de bloqueo en las principales rutas nacionales, una medida de fuerza que cumple dos semanas de ejecución consecutivas.
La Central Obrera Boliviana lidera las movilizaciones que originalmente reclamaban un incremento salarial del veinte por ciento, pero que derivaron en la exigencia de renuncia del mandatario a seis meses de su asunción. El cerco terrestre sobre la sede gubernamental interrumpió el abastecimiento logístico, provocando faltantes críticas de oxígeno en los centros hospitalarios y subas generalizadas en los precios de los productos básicos.
La Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas ejecutaron operativos de despeje automotor el último fin de semana para confeccionar un corredor humanitario de emergencia. El procedimiento debió ser suspendido tras registrarse enfrentamientos con manifestantes que utilizaron piedras y cargas de dinamita, obligando a las fuerzas del orden a replegarse para evitar un incremento en los reportes de víctimas civiles.
La crisis regional motivó la intervención del gobierno de los Estados Unidos, cuya Oficina de Asuntos para el Hemisferio Occidental calificó la situación como un intento de desestabilización contra una administración democrática. Por su parte, el gobierno argentino coordinó el envío de dos aeronaves Hércules equipadas con asistencia de emergencia para mitigar el impacto humanitario en las zonas afectadas.
Los pasos fronterizos internacionales con el norte argentino mantienen guardias reforzadas ante la posibilidad de variaciones en los flujos migratorios ordinarios. Las negociaciones entre las autoridades ministeriales y las organizaciones sociales continuarán durante la jornada para intentar restablecer la circulación vial en el territorio andino.
