Un informe del Banco Provincia revela que la irregularidad en los pagos alcanzó el 15,4% en territorio bonaerense. La caída del poder adquisitivo y el empleo precario son los principales motores del endeudamiento.
La morosidad de las familias bonaerenses registró un marcado ascenso en el inicio del año, situándose en un 15,4%, una cifra que supera la media nacional del 10,6%. Según el último reporte del Centro de Estudios del Banco Provincia, el fenómeno de atrasos superiores a los 90 días impacta con especial dureza en los extremos de la pirámide demográfica: los jóvenes, debido a la informalidad laboral, y los jubilados, como consecuencia de la pérdida real de sus haberes.
El estudio destaca que una de cada cuatro personas posee deudas con incumplimientos graves. En el segmento joven (18 a 21 años), la mora escaló al 37,2% a nivel nacional. Este dato se vincula directamente con la fragilidad del mercado laboral para este sector, donde la informalidad alcanza el 67,4% y los niveles de desocupación rondan el 16%. Ante la inestabilidad de ingresos, muchos jóvenes recurren al crédito para cubrir gastos corrientes.
Por otro lado, la situación de los adultos mayores presenta un deterioro acelerado. En este grupo, la irregularidad superó el 8%, lo que representa casi el cuádruple del nivel registrado hace un año. El informe atribuye este salto a la caída acumulada del 40% en las jubilaciones entre 2017 y 2025, obligando a los beneficiarios a financiar consumos básicos a través de diversas líneas de crédito.
Un componente clave en este escenario es la expansión del financiamiento digital. Las denominadas fintech registran índices de morosidad significativamente más altos que la banca tradicional. En los jóvenes, la mora en plataformas digitales llega al 42,2%, mientras que en los adultos mayores alcanza el 18%, frente al 6,8% del sistema bancario convencional. La facilidad de acceso no ha sido acompañada por una capacidad de repago sostenible.
Finalmente, el análisis conecta esta crisis de deuda con el retroceso generalizado del poder adquisitivo desde fines de 2023. Los salarios del sector público muestran una caída real del 17,9% y los del sector privado un 2,3%, mientras que los ingresos informales continúan deteriorándose. Este esquema de ingresos debilitados frente a una canasta básica en aumento ha configurado un cuello de botella financiero para los hogares bonaerenses. El crecimiento de la morosidad en sectores vulnerables plantea un desafío para la estabilidad del consumo y la recuperación económica. Sin una recomposición clara de los ingresos reales, el riesgo de que el sobreendeudamiento se vuelva estructural en la provincia continúa en ascenso.
