Un estudio global advierte que el bienestar emocional de las personas de 18 a 34 años es drásticamente menor al de los mayores de 55 debido a cambios en el entorno social y digital.
El Global Mind Project, tras analizar datos de 2,5 millones de personas en 85 países, confirmó una tendencia crítica: los jóvenes registran niveles de salud mental cuatro veces inferiores a los de las generaciones previas. Mientras que los adultos mayores promedian 101 puntos en la escala de bienestar, la juventud apenas alcanza los 36 puntos, lo que evidencia una incapacidad creciente para afrontar las exigencias de la vida cotidiana.
La investigación identifica cuatro factores determinantes para este deterioro: el debilitamiento de los vínculos familiares, la disminución de la espiritualidad, el acceso prematuro a smartphones y el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados. En Argentina, la fortaleza de los lazos familiares aparece como el principal factor protector, con un 70% de jóvenes que mantienen conexiones estrechas con su entorno cercano.
El informe destaca que el acceso al primer teléfono inteligente antes de los 13 años multiplica los riesgos de desconexión de la realidad y pensamientos suicidas. Asimismo, el consumo de ultraprocesados explica hasta el 30% de la carga de problemas mentales, vinculándose directamente con síntomas depresivos y dificultades cognitivas en el sector joven de la población bonaerense y nacional.
A pesar de que Argentina mantiene indicadores intermedios en espiritualidad y exposición tecnológica comparado con potencias como Reino Unido o Japón, el 41% de sus jóvenes ya requiere atención clínica. Los especialistas advierten que el aumento del gasto en salud mental no es suficiente si no se abordan los cambios culturales y hábitos de consumo que están degradando el equilibrio emocional.
La situación actual plantea un desafío urgente para las políticas públicas, que deberán enfocarse en la prevención y el fortalecimiento de los entornos familiares para evitar una caída sostenida en la productividad y la calidad de vida de las futuras generaciones.
