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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se encuentra ante una severa crisis de liquidez que, según proyecciones internas, podría derivar en una situación de insolvencia hacia mediados de agosto. El desequilibrio financiero está motivado principalmente por los compromisos de pago pendientes de Estados Unidos y China, naciones de las cuales depende el 42% del presupuesto ordinario del organismo internacional.
El secretario general de la organización, António Guterres, advirtió públicamente sobre la gravedad de la situación, describiéndola como una progresión hacia la quiebra institucional si no se regularizan los aportes de los Estados miembros.
El impacto de las deudas de las principales economías
Distribución de cuotas y saldos pendientes
Las contribuciones de los Estados miembros se calculan de manera proporcional al tamaño de sus respectivas economías. Bajo este criterio, Estados Unidos tiene asignado un 22% del presupuesto global, pero actualmente mantiene una deuda acumulada de 4.000 millones de dólares, sumado a su retiro de diversos programas y agencias especializadas. Por su parte, China, cuya participación presupuestaria ascendió del 5% a más del 20% en la última década debido a su crecimiento económico, registra un saldo pendiente de 455 millones de dólares.
Medidas de contingencia y reducción de gastos
Ajustes en la infraestructura y la administración central
Ante la falta de recursos inmediatos, la administración de la ONU dispuso una reestructuración de sus costos operativos a escala global. Entre las principales medidas adoptadas se incluyen:
- El cierre definitivo de diversas oficinas regionales.
- La supresión de 3.000 puestos de trabajo en la Secretaría General.
- La reducción de las jornadas laborales del personal de traducción.
- Restricciones en el mantenimiento edilicio y el uso de energía en la sede central de Nueva York.
Repercusiones en las misiones de paz globales
El recorte presupuestario afectó de forma directa a las operaciones de seguridad internacional. La organización aceleró el retiro de sus contingentes militares en áreas de conflicto, como la República Democrática del Congo, y disminuyó las partidas destinadas al mantenimiento de las misiones de paz. Asimismo, se registraron demoras en los reembolsos financieros que la organización efectúa a países de bajos ingresos, como Nepal y Bangladés, que proveen personal operativo a los cuerpos de «cascos azules».
Actualmente, la plantilla total de la ONU administra cerca de 40.000 programas con presupuestos independientes para sus actividades ordinarias y sus misiones de paz, una estructura burocrática cuya reforma depende de la aprobación unánime de los 193 Estados miembros.
