Las internas en La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y el Partido Justicialista traban las negociaciones e impactan directamente en el armado político de la Provincia de Buenos Aires
La parálisis y el desorden institucional se instalaron de forma definitiva en el Congreso de la Nación. Las revelaciones judiciales sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aceleraron los tiempos políticos y dinamitaron los acuerdos de gobernabilidad entre el oficialismo y los bloques aliados, sumergiendo a las cámaras de Diputados y Senadores en un estado de parálisis operativa ante la cercanía de los armados electorales.
El impacto en la provincia de Buenos Aires es directo. La secretaría general de la Presidencia, comandada por Karina Milei, junto al armador bonaerense Sebastián Pareja, ya ejecutan una estrategia de afiliación masiva y despliegue territorial para disputar el control de los distritos. El plan oficialista incluye un ultimátum al PRO de Diego Santilli: integrarse formalmente a La Libertad Avanza o competir divididos, lo que fractura de raíz la alianza de centroderecha en el principal distrito del país.
Por el lado del radicalismo, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo y el jefe de bloque en el Senado, Eduardo Vischi, lideran una contraofensiva para evitar la licuación de su partido de cara a 2027. Exigen por ley un sistema de internas abiertas con padrones propios que frene el avance centralista de la Casa Rosada y ya financian el armado de estructuras alternativas en distintas provincias para competir contra el esquema de los Macri.
El peronismo bonaerense no escapa a la fragmentación y se declaró en estado de asamblea permanente. En el Poder Legislativo conviven cinco facciones distintas que votan de manera dividida, como quedó demostrado en el Senado con la aprobación del pliego judicial de Carlos Mahiques. Mientras la conducción territorial de la provincia cierra filas detrás de la gestión del gobernador Axel Kicillof ante los recortes presupuestarios nacionales, los sectores ligados a La Cámpora mantienen la distancia y profundizan la interna partidaria de cara al congreso provincial de octubre en La Plata.
Las votaciones en el recinto se volvieron impredecibles debido a que los legisladores supeditan cada decisión al cálculo de su propia supervivencia política, clausurando la posibilidad de reformas estructurales en el corto plazo.
