La medida, impulsada por un decreto ejecutivo de Trump, desplaza a la sustancia a la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas para fomentar la investigación médica.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó hoy, 23 de abril de 2026, el retiro del cannabis de la Lista I, categoría que compartió durante 55 años con sustancias de alta peligrosidad como la heroína. La resolución administrativa se apoya en la determinación de la FDA sobre la evidencia científica para usos terapéuticos y en la orden ejecutiva firmada en diciembre pasado para destrabar los procesos regulatorios.
La nueva clasificación permite que los productos de cannabis con aprobación médica estatal y federal operen bajo el marco de la Lista III. Este cambio estructural elimina las restricciones impositivas que impedían a las empresas del sector deducir gastos operativos, lo que representa una inyección directa de capital para la industria y un cambio en la percepción de riesgo financiero a nivel global.
El avance se sustenta en un enfoque estrictamente pragmático centrado en la investigación clínica para tratar el dolor crónico y los efectos secundarios de la quimioterapia. La decisión gubernamental responde a la presión de asociaciones de veteranos y adultos mayores, priorizando el impacto sanitario y económico por sobre el debate cultural que históricamente rodeó a la planta.
Autoridades de control internacional ya analizan el impacto de esta medida en los mercados regionales. El movimiento de la DEA establece un nuevo estándar regulatorio que obliga a países con potencial agroindustrial, incluida la Argentina, a acelerar sus definiciones institucionales para no quedar fuera de los circuitos de inversión y exportación de materias primas de calidad.
La legitimación federal estadounidense abre una ventana de comercialización e investigación que comenzará su fase de audiencias técnicas el próximo 29 de junio.
