Las ventas al país norteamericano alcanzaron los u$s 2202 millones en el primer trimestre de 2026. El petróleo de Vaca Muerta y el sector minero impulsan un crecimiento interanual del 41%.
El mapa comercial argentino registra un cambio estructural tras confirmarse que Estados Unidos superó a China como el segundo socio exportador de la Nación durante el periodo enero-marzo. Esta dinámica, certificada por datos oficiales de comercio exterior, representa un récord histórico traccionado principalmente por la energía y los minerales críticos, posicionando a la administración estadounidense como un aliado estratégico en la captación de suministros globales.
El complejo energético de Vaca Muerta es el eje central de este flujo operativo. Actualmente, Estados Unidos absorbe el 77% de los despachos de petróleo crudo que salen por Puerto Rosales, en la provincia de Buenos Aires. Durante el último año, las ventas del sector energético hacia ese destino representaron ingresos por u$s 3965 millones, consolidando al país como el principal comprador de crudo nacional.
En el sector minero, Argentina se ubica como el segundo proveedor de carbonato de litio para el mercado estadounidense, cubriendo el 43% de sus compras totales. A esto se suma la exportación de lingotes de oro y plata destinados a aplicaciones industriales de alta precisión. El marco normativo del RIGI funciona como el blindaje jurídico que garantiza la estabilidad de estos suministros estratégicos frente a variaciones políticas.
El rubro alimenticio también muestra cifras de expansión tras el acuerdo para ampliar el cupo de carne vacuna libre de aranceles a 100.000 toneladas anuales. En lo que va de 2026 ya se enviaron 16.000 toneladas, proyectando ingresos superiores a los u$s 2000 millones para el cierre del ejercicio. La industria del conocimiento completa el podio, con exportaciones de servicios informáticos por u$s 4500 millones.
La consolidación de este corredor comercial ratifica el giro en la inserción internacional del país, con una dependencia creciente de la demanda norteamericana de energía y materias primas esenciales.
