El tenis argentino vuelve a escribir una página dorada en el historial frente a una leyenda viviente. Tuvieron que pasar diez años, una sequía de 22 victorias consecutivas del serbio y un total de 68 partidos para que un tenista nacional volviera a derrotar a Novak Djokovic.
El encargado de romper el maleficio fue Thiago Tirante (50° del mundo), quien firmó la actuación más eufórica de su carrera este sábado al imponerse por 2-6, 6-4 y 6-4 en la segunda ronda del Masters 1000 de Cincinnati, tras 2 horas y 44 minutos de batalla.
Desde aquella hazaña inolvidable de Juan Martín del Potro en los Juegos Olímpicos de Río 2016, ningún compatriota había podido doblegar al ex número uno del mundo. La imponente racha del serbio incluyó 22 triunfos al hilo frente a la armada albiceleste —dejando en el camino a raquetas de la talla de Diego Schwartzman, Tomás Etcheverry y Francisco Cerúndolo, entre otros—. Hasta este sábado, el historial general favorecía aplastantemente a Nole con 60 victorias y apenas 7 derrotas ante jugadores de nuestro país.
Un triunfo que agiganta el presente de Tirante
A los 25 años, el platense atraviesa el mejor momento de su carrera y consolida una estadística letal ante los integrantes del Top 10: se impuso en cuatro de sus últimas cinco presentaciones frente a miembros de la elite mundial (venciendo previamente a Ben Shelton, Taylor Fritz y Andrey Rublev). Tras un arranque adverso donde el serbio impuso condiciones, Tirante ajustó su servicio, potenció su derecha y creyó en su plan de juego para dar vuelta un partido histórico.
«Fue el mejor triunfo de mi carrera. Hice un buen trabajo y manejé bien los nervios de jugar contra una leyenda», expresó un emocionado Tirante tras la victoria. Con este envión anímico descomunal, el argentino ya piensa en su próximo desafío en el certamen estadounidense, donde se medirá en la tercera ronda ante el español Martín Landaluce. El maleficio terminó: el tenis argentino vuelve a sonreír ante un gigante.
