La investigación indica que ajustar la actividad física al cronotipo puede potenciar los beneficios cardiovasculares.
Un estudio internacional sugiere que no solo importa cuánto ejercicio se realiza, sino también cuándo. Según los resultados, entrenar en sintonía con el reloj biológico podría mejorar significativamente la salud del corazón, especialmente en personas con factores de riesgo.
El trabajo, publicado en la revista Open Heart y liderado por investigadores de la Universidad de Edimburgo, analizó a 150 adultos sedentarios de entre 40 y 60 años con factores de riesgo cardiovascular. Durante 12 semanas, los participantes realizaron ejercicio aeróbico moderado en horarios matutinos o vespertinos, alineados o no con su cronotipo.
El concepto de cronotipo —la tendencia natural a ser más activo por la mañana o por la noche— fue clave en la investigación. “Se trata de una preferencia circadiana influida en parte por la genética”, explicó Tianyi Huang, especialista de la Universidad de Harvard, quien no participó del estudio.
Los resultados mostraron que todos los participantes mejoraron su estado físico, pero quienes entrenaron en el horario acorde a su reloj biológico obtuvieron beneficios más marcados. Entre ellos, una mayor reducción de la presión arterial, mejoras en la capacidad aeróbica y un mejor descanso.
Uno de los datos más relevantes fue la caída de la presión arterial sistólica: quienes sincronizaron su entrenamiento con su cronotipo lograron una reducción promedio de 10,8 mm Hg, frente a 5,5 mm Hg en quienes no lo hicieron. En personas con hipertensión, la disminución alcanzó los 13,6 mm Hg cuando el ejercicio se realizó en el momento adecuado del día.
Los investigadores explicaron que este efecto se debe a la influencia del reloj biológico sobre funciones clave del organismo. Alinear el ejercicio con el cronotipo ayuda a sincronizar procesos metabólicos y reduce la inflamación, mejorando indicadores como el colesterol LDL y la glucosa en ayunas.
Expertos externos también valoraron los hallazgos. Rajiv Sankaranarayanan, de la British Cardiovascular Society, consideró que evaluar el cronotipo podría mejorar las recomendaciones de salud pública, especialmente en personas con riesgo cardiometabólico.
Sin embargo, la evidencia aún es incipiente. Nina Rzechorzek, de la Universidad de Cambridge, advirtió que, si bien el horario puede influir, lo más importante sigue siendo la regularidad en la práctica de ejercicio.
El estudio abre la puerta a una nueva forma de entender la actividad física: más personalizada y adaptada al reloj interno de cada persona. Aunque se necesitan más investigaciones, la recomendación es clara: moverse con frecuencia sigue siendo la clave, pero hacerlo en el momento adecuado podría marcar la diferencia.
