La medida surge tras las advertencias de Estados Unidos por el Estrecho de Ormuz.
Miles de ciudadanos comenzaron a concentrarse en puntos estratégicos para evitar posibles ataques militares.
La convocatoria incluye principalmente a jóvenes que forman cadenas humanas en centrales eléctricas y puentes. El objetivo es impedir ofensivas y denunciar cualquier agresión como un acto ilegal ante organismos internacionales. El conflicto se centra en el control del Estrecho de Ormuz, fundamental para el comercio energético mundial. Desde Washington, el ultimátum mantiene en alerta a la comunidad internacional. Mientras tanto, continúan los intentos diplomáticos para frenar una escalada mayor.
