La actividad profundizó su retroceso en mayo y sumó dos meses consecutivos de caída. Las consultoras anticipan una recuperación moderada y dispar entre sectores, mientras el Gobierno apunta a la construcción como uno de los motores para reactivar la economía.
La economía volvió a exhibir señales de fragilidad. Por segundo mes seguido, la actividad registró una baja y profundizó la incertidumbre en torno a la posibilidad de consolidar una recuperación. Si bien los analistas proyectan una mejora leve durante la segunda mitad de 2026, advierten que el avance será lento y desigual según cada sector.
Frente a este escenario, el Gobierno deposita parte de sus expectativas en la construcción como motor de reactivación. Una de las principales iniciativas es la concesión de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, un programa que podría favorecer el desarrollo de obras de infraestructura y generar movimiento en el empleo vinculado a esa actividad.
El panorama económico actual refleja las dificultades para consolidar un rebote sostenido. Entre las consultoras se repiten definiciones como “economía en clave K”, “a dos velocidades” y “en serrucho” para describir la situación que atraviesa el país.
Mientras algunos sectores primarios y exportadores conservan niveles elevados de actividad, otros, entre ellos la industria y el comercio, todavía no consiguen recuperar el terreno perdido en los últimos años.
El consumo interno presenta señales contradictorias debido a la caída del salario real y la falta de crédito, mientras que el mercado laboral continúa estancado. Para el resto de 2026, las expectativas apuntan a una mejora moderada, condicionada por la posibilidad de que la estabilización macroeconómica y la desinflación permitan recomponer parcialmente los ingresos de los hogares.
En este contexto, el equipo económico busca que la construcción, uno de los sectores con mayor capacidad para generar empleo y uno de los que más retrocedió desde 2023, acelere su recuperación. El programa de concesiones viales aparece como uno de los ejes del plan oficial, con la intención de atraer capital privado, generar puestos de trabajo y mejorar la competitividad logística.
Las consultoras privadas y los economistas remarcaron que la recuperación continúa siendo desigual y que la tendencia de corto plazo todavía enfrenta riesgos. Desde Facimex señalaron que probablemente continúe la volatilidad intermensual mientras la economía atraviesa una reorganización estructural, aunque esperan que la tendencia de crecimiento se mantenga durante los próximos meses.
De acuerdo con este análisis, el arrastre estadístico para 2027 quedó en 1% con los últimos datos disponibles, mientras que la estimación de crecimiento anual se mantiene en 2,5%. Las actividades primarias siguen encabezando el crecimiento interanual, aunque la caída mensual se extendió a la mayoría de los sectores.
“La actividad se ubica 4,9% por encima de los niveles de noviembre de 2023, impulsada por los sectores primarios y, en menor medida, por los terciarios; las actividades secundarias, en cambio, están 7,2% por debajo del nivel previo al cambio de gobierno”, detalló el informe.
El reporte elaborado por Adrián Yarde Buller sostuvo que la desinflación favorecerá la recuperación de los ingresos reales y el consumo privado. A su vez, el dinamismo de las exportaciones y la baja de las tasas podrían contribuir al crecimiento de la inversión.
Por su parte, la consultora LCG describió la situación como una “dinámica de serrucho con tendencia a la baja”, marcada además por una fuerte disparidad entre sectores. Los analistas consideraron difícil que, en el corto plazo, el crecimiento de actividades como la minería, el petróleo, el gas y el agro genere un impulso significativo sobre el resto de la economía.
En ese sentido, señalaron como límites para la expansión la falta de un motor definido para la demanda interna y el estancamiento del mercado laboral. La proyección para lo que resta del año es de un crecimiento de apenas 1%, mientras que para 2026 estima una expansión cercana al 2% anual.
El diagnóstico de la consultora 1816 también puso el foco en las dificultades para consolidar una recuperación. “El EMAE de mayo confirmó que sigue costando consolidar la recuperación de la actividad económica: en los primeros cinco meses del año, la serie de actividad sin estacionalidad se contrajo 1,5% acumulado”.
Según las estimaciones de 1816, la economía presenta una recuperación en forma de “K”. Mientras los sectores agropecuario y energético crecieron entre 15% y 27% desde noviembre de 2023, la industria, la construcción y el comercio continúan por debajo de los niveles registrados antes del cambio de gobierno.
Para la consultora, los sectores más rezagados son precisamente los que concentran una mayor generación de empleo directo, una situación que contribuye a mantener debilitado al mercado laboral.
“El empleo asalariado privado registrado cayó en abril por decimoprimer mes seguido y los salarios privados registrados volvieron a descender en mayo, tras el rebote de abril”, afirmaron. A dos años y medio del inicio de la administración de Javier Milei, los salarios reales del sector privado registrado permanecen 3,6% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, según el Indec.
Juan Manuel Franco, economista jefe de SBS, también destacó la persistencia de la heterogeneidad entre sectores. “Sectores ‘ganadores’ como agro, minería e intermediación financiera se imponen cómodamente a los ‘perdedores’ como industria y comercio, que además son más trabajo-intensivos”.
Franco remarcó que recuperar las actividades más rezagadas será importante para impulsar el empleo privado, los salarios reales y la recaudación tributaria. En un escenario donde la actividad, el empleo y los salarios privados mantienen una dinámica débil, esta cuestión será determinante a medida que avance el ciclo electoral de 2027.
Desde FMyA, el diagnóstico apuntó a una economía que “sigue estable y a dos velocidades”, una situación que también se refleja en la caída de la confianza de los consumidores durante julio.
La consultora espera mejores indicadores durante los próximos meses, impulsados por el rebote de los salarios, la inversión y las exportaciones. Sin embargo, advirtió que la recuperación posterior a la caída de abril fue muy moderada y que el segundo trimestre terminaría con una baja de 0,5%.
Para la segunda mitad del año, FMyA proyectó una mejora basada en la recuperación de los salarios y la solidez de la inversión y las exportaciones. Para 2026, estimó un crecimiento del 3%, aunque por debajo de sus previsiones iniciales.
En tanto, Equilibra, en su anticipo para junio de 2026, calculó una variación interanual positiva del 1% y un estancamiento desestacionalizado en comparación con el mes anterior. Sin embargo, indicó que la actividad económica no primaria, que excluye al agro, la minería, la energía y la pesca, retrocedería 0,6% interanual y 0,5% mensual, acumulando tres meses consecutivos de bajas.
El desafío del Gobierno consiste en revertir la tendencia negativa y conseguir que la recuperación llegue a los sectores más relegados, especialmente aquellos con mayor capacidad de generar empleo. El programa de concesiones de rutas nacionales busca impulsar la construcción y, a partir de allí, crear nuevos puestos de trabajo y movilizar la demanda interna.
Al mismo tiempo, las autoridades confían en que la desinflación y la estabilidad macroeconómica contribuyan a mejorar el poder adquisitivo, facilitar el acceso al crédito y estimular el consumo masivo.
La evolución de la economía durante lo que resta de 2026 dependerá, en buena medida, de la efectividad de las políticas implementadas y del escenario internacional, que se anticipa complejo por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente.
Por el momento, los analistas coinciden en que la recuperación será gradual y que la brecha entre sectores continuará. Mientras las actividades primarias y exportadoras se mantienen al frente, el mercado interno avanza a un ritmo más lento.
