La casa de la familia Pyakurel, en Dhunge Bazaar, permaneció en pie pese a quedar rodeada por agua, barro y restos de otras construcciones. Sus habitantes se refugiaron en los pisos superiores y lograron sobrevivir, aunque perdieron numerosas pertenencias y documentación.
Una vivienda de Nepal se transformó en una de las imágenes más llamativas tras las graves inundaciones que afectaron a la región. La propiedad de la familia Pyakurel, ubicada en Dhunge Bazaar, quedó prácticamente aislada en medio del agua, el barro y los escombros que dejó el avance del aluvión.
Mientras muchas construcciones de la zona sufrieron importantes daños, la estructura de esta casa logró soportar la fuerza del agua y permaneció en pie. La imagen rápidamente comenzó a circular en redes sociales y algunos usuarios la bautizaron como la “casa verde milagrosa”.
Un video registrado durante la inundación permitió observar a los integrantes de la familia siguiendo desde el balcón del tercer piso el avance del torrente. En ese momento, los Pyakurel desconocían si la vivienda sería capaz de resistir la presión del agua.
La familia permaneció durante más de una hora en ese sector de la casa y luego decidió trasladarse hasta el techo. Allí esperaron mientras el nivel del agua comenzaba finalmente a bajar.
Con el paso de los días, las imágenes tomadas en el lugar permitieron observar con mayor precisión la dimensión de los daños. La vivienda quedó prácticamente sola en medio de un escenario cubierto de barro y restos provenientes de otras construcciones.
Los primeros pisos fueron los sectores que sufrieron mayores destrozos. En cambio, el tercer nivel y el techo conservaron buena parte de sus elementos, una situación que generó sorpresa entre quienes llegaron hasta la zona.
Una casa que comenzó a construirse en 1995
La historia de la vivienda se remonta a 1995, cuando Chhatra Bahadur Pyakurel inició la construcción de la planta baja con la intención de instalar allí una tienda de comestibles.
Con el crecimiento de la actividad comercial de la familia, la construcción fue ampliándose progresivamente y se incorporaron nuevos pisos hasta alcanzar la estructura que tiene actualmente.
Años después, esa misma vivienda tuvo que soportar el avance del agua y los escombros durante la inundación.
Pese a los daños, algunas zonas de la propiedad permanecieron sorprendentemente conservadas. En el balcón del tercer piso todavía podían verse una lavadora y ropa, mientras que en el techo continuaban los tanques de agua, un calentador solar, un pequeño templo familiar y varias plantas.
Para Pyakurel, uno de los elementos que pudo resultar decisivo para evitar el colapso de la vivienda fueron sus pilares, que se encontraban profundamente anclados en la roca.
La resistencia de la estructura permitió que los integrantes de la familia encontraran refugio en las partes superiores de la casa durante el momento más crítico de la inundación.
La familia perdió pertenencias y documentación
La supervivencia de la vivienda no significó que la familia pudiera atravesar la tragedia sin pérdidas.
Los Pyakurel perdieron una parte importante de sus pertenencias y también documentos relevantes. Entre la documentación afectada se encontraban pasaportes, certificados de ciudadanía y títulos de propiedad.
Debido a la situación, los integrantes de la familia se trasladaron de manera temporal a Katmandú, mientras analizaban el alcance de los daños provocados por el aluvión.
Con el transcurso de los días, la familia consiguió volver a reunirse. El nieto de Pyakurel también estaba a salvo, ya que se encontraba en una escuela ubicada en una zona más elevada.
De esta manera, mientras el entorno de la vivienda mostraba las consecuencias de una devastación mucho mayor, la casa de los Pyakurel consiguió mantenerse en pie.
La construcción que comenzó en 1995 como una planta baja destinada a un pequeño comercio familiar terminó convertida en una de las imágenes más llamativas de las inundaciones que golpearon Nepal, después de resistir el avance del agua, el barro y los escombros.
