Las imágenes muestran a José Galeano esposado, boca abajo y pidiendo ayuda durante el procedimiento en el hospital Heller. Cuatro policías fueron imputados por homicidio simple cometido en exceso del cumplimiento del deber, mientras que la querella reclama que el caso sea investigado como torturas seguidas de muerte.
Una nueva filmación registrada por una testigo se convirtió en una de las principales pruebas para reconstruir los últimos minutos de vida de José Galeano, el hombre que murió después de una intervención policial en el hospital Heller de Neuquén.
El video, difundido por el diario La Mañana de Neuquén, muestra a Galeano esposado, boca abajo y reducido por efectivos policiales mientras pedía ayuda. De acuerdo con la acusación, durante el procedimiento uno de los policías le tiró del pelo y otro le dio una patada en los genitales.
La causa actualmente se investiga como homicidio simple cometido en exceso del cumplimiento del deber y tiene a cuatro policías imputados. Sin embargo, la querella que representa a los hijos de Galeano sostiene una acusación más grave y reclama que los efectivos sean considerados coautores de torturas seguidas de muerte.
Cómo fue la intervención policial que terminó con la muerte de Galeano
El episodio ocurrió durante la madrugada, cuando Galeano llegó al hospital Heller, el único establecimiento de la zona que cuenta con una guardia de salud mental durante las 24 horas.
Según la investigación, el hombre ingresó descalzo, vestido con bermudas y una remera, y llevaba un cuchillo. Además, golpeaba las ventanillas mientras gritaba: “Ayuda mamá, me quieren matar”.
Ante esta situación, una empleada de seguridad dio aviso a la Policía.
Los efectivos Marcelo Orellana y Gino Facci ingresaron armados y consiguieron que Galeano dejara el cuchillo. Posteriormente, los policías lo redujeron mediante distintas maniobras que, de acuerdo con la investigación, le provocaron fracturas de costillas y esternón.
Después, Galeano fue esposado y trasladado hacia el estacionamiento de ambulancias boca abajo. Ese momento quedó registrado en el video que ahora forma parte de la investigación.
En las imágenes se observa al hombre esposado y sostenido por los policías mientras pide ayuda. Según la acusación, durante el traslado habría sufrido un tirón de pelo, golpes en los genitales y una patada en la cabeza.
Además, Galeano manifestaba que no podía respirar, aunque no habría recibido asistencia médica inmediata.
La situación terminó con el hombre tendido en el piso durante aproximadamente 15 minutos, hasta que finalmente fue ingresado nuevamente al hospital. Los médicos intentaron reanimarlo, pero constataron que ya no presentaba signos vitales.
La muerte fue confirmada a las 2.35 de la madrugada.
La autopsia y las pericias incorporadas al expediente describieron lesiones compatibles con la violencia que aparece en las imágenes: fracturas de costillas y esternón y un neumotórax, lesión que habría resultado fatal.
La perito de la fiscalía, Julia Villalba, analizó el material audiovisual y concluyó que las lesiones eran compatibles con las maniobras observadas en el video. Sin embargo, no pudo establecer qué efectivo produjo concretamente cada una de las lesiones.
A partir de esos elementos, la fiscal de Homicidios Lorena Juárez imputó a cuatro policías por homicidio simple cometido en exceso del cumplimiento del deber.
La querella sostiene una hipótesis diferente y reclama que los efectivos sean acusados como coautores de torturas seguidas de muerte. Según esa postura, Galeano ya se encontraba reducido y privado de su libertad cuando habría sido sometido a una sucesión de actos violentos.
¿Exceso policial o torturas?
El principal debate dentro de la causa no está centrado únicamente en lo que muestran las imágenes, sino en cómo deben interpretarse jurídicamente las acciones registradas.
Las partes coinciden en que durante el procedimiento hubo una reducción, presión sobre el cuerpo, traslado en posición boca abajo, golpes y dificultades respiratorias.
La discusión pasa por determinar si esas conductas constituyeron un exceso dentro de una intervención policial o si, por el contrario, fueron utilizadas deliberadamente para provocar sufrimiento.
Las defensas de los policías sostienen que los efectivos actuaron frente a una persona alterada que llevaba un arma blanca y que el objetivo del procedimiento era controlar una situación que podía resultar peligrosa.
También cuestionaron que pueda atribuirse a cada uno de los agentes una participación concreta en las lesiones que finalmente provocaron la muerte.
El juez Luciano Hermosilla resolvió imputar a Gino Edgardo Facci, Marcelo Alejandro Orellana, Tomás Francisco Ontiveros y Milton Félix Adrián Torrico.
En cambio, quedaron fuera de esta instancia Daniel Alejandro Reyes y Sabino Severino Barros, debido a que el magistrado consideró que no había elementos suficientes para vincularlos directamente con las lesiones.
Por otra parte, la fiscalía solicitó que las imágenes sean sometidas a una nueva pericia por parte de la Policía Federal, bajo el Protocolo de Minnesota, utilizado para investigar muertes potencialmente ilícitas.
El objetivo de este nuevo análisis será profundizar el estudio de la secuencia registrada y determinar con mayor precisión qué ocurrió durante los minutos previos a la muerte de José Galeano.
