El trágico estallido de material pirotécnico almacenado en una parroquia durante una fiesta patronal dejó un saldo preliminar de diez muertos y más de 60 heridos. El fuego se extendió rápidamente por la plaza del pueblo, provocando el colapso de paredes y escenas de desesperación entre los asistentes.
Una celebración religiosa terminó convertida en una catástrofe de gran magnitud en México. Al menos diez personas murieron y más de 60 resultaron heridas como consecuencia de una fuerte explosión de material pirotécnico almacenado en una parroquia, en medio de una multitudinaria fiesta patronal en la comunidad de Santa María Canchesdá, en el Estado de México.
El trágico episodio ocurrió en la noche del sábado cuando decenas de vecinos participaban frente al templo de la tradicional quema del «toro», una estructura cargada de fuegos artificiales típica de las festividades locales. Según informaron las autoridades y reflejaron registros audiovisuales de la prensa, el estallido se originó en un sector utilizado como bodega dentro del predio parroquial y desató de inmediato el pánico generalizado en la plaza del pueblo, donde las llamas se alzaron con fuerza. La onda expansiva y el fuego provocaron además el desplome de paredes y la destrucción de locales vecinos cuyos escombros sepultaron a varios de los asistentes, mientras dotaciones de bomberos y rescatistas trabajaban contrarreloj entre los escombros para auxiliar a las víctimas.
