El empresario tecnológico es acusado de “complicidad con el terrorismo” por supuestamente permitir que la plataforma fuera utilizada para reclutar personas destinadas a realizar actos de sabotaje en Rusia. Dúrov reside en Francia y también tiene ciudadanía de los Emiratos Árabes Unidos.
El Gobierno de Rusia inició una búsqueda internacional contra Pável Dúrov, fundador y director ejecutivo de Telegram, tras acusarlo de “complicidad con el terrorismo”. Según el Servicio Federal de Seguridad (FSB), el empresario habría permitido que su plataforma fuera utilizada para facilitar el reclutamiento de ciudadanos rusos por parte de los servicios de seguridad de Ucrania.
Dúrov nació en Rusia, aunque desde hace varios años reside fuera del país. Actualmente vive en Francia y también posee ciudadanía francesa y de los Emiratos Árabes Unidos.
La decisión de las autoridades rusas profundiza el conflicto que el fundador de Telegram mantiene desde hace años con Moscú, especialmente a partir del endurecimiento de los controles sobre internet. La aplicación se convirtió en una de las principales herramientas de comunicación utilizadas en Rusia, pese a los reiterados intentos del Gobierno de limitar su funcionamiento.
En distintas oportunidades, las autoridades rusas intentaron bloquear el acceso a Telegram y presionaron a su fundador para que entregara información de los usuarios. Además, impulsaron alternativas desarrolladas en el país con el objetivo de fomentar el uso de otras plataformas de comunicación.
El FSB confirmó que puso en marcha un procedimiento de búsqueda internacional contra Dúrov. “Se emitió un aviso de búsqueda internacional… para el jefe de la administración de Telegram, P. Dúrov”, señaló el organismo en un comunicado.
Hasta el momento, no se especificó qué tipo de notificación fue emitida ni si otros países u organismos internacionales de seguridad reconocerán el pedido de las autoridades rusas o tomarán alguna medida al respecto.
Las acusaciones contra Telegram
Según la versión difundida por el FSB, Telegram habría sido utilizada por los servicios de seguridad ucranianos como una herramienta para reclutar personas. El organismo ruso afirmó que desde la plataforma se habría intentado convencer o presionar a ciudadanos de Rusia para que participaran en actos de sabotaje.
Las autoridades también responsabilizaron a Dúrov por no haber eliminado “información prohibida” de la plataforma.
Moscú suele acusar de “terrorismo” o “extremismo” a sectores opositores y adversarios políticos, incluso cuando se encuentran fuera del territorio ruso.
En paralelo, Rusia y Ucrania se acusaron mutuamente de utilizar las redes sociales y distintas plataformas digitales para reclutar personas y conseguir apoyo en el marco de la guerra que mantienen desde hace más de cuatro años.
Dúrov, de 41 años, se encuentra en Francia, donde también enfrentó problemas judiciales relacionados con acusaciones vinculadas a la circulación de contenido ilegal a través de Telegram.
El empresario no realizó declaraciones públicas de inmediato después de que el FSB difundiera las acusaciones y anunciara la búsqueda internacional.
Del “Facebook ruso” a Telegram
Pável Dúrov nació en San Petersburgo, la misma ciudad de origen del presidente ruso Vladímir Putin. Antes de crear Telegram, fundó VKontakte, una red social que llegó a ser considerada el equivalente ruso de Facebook.
Sin embargo, a mediados de la década de 2010, Dúrov perdió el control de la compañía en medio de las presiones ejercidas por las autoridades rusas. Posteriormente abandonó el país y creó Telegram, una plataforma enfocada en la mensajería privada y las comunicaciones digitales.
Telegram se convirtió rápidamente en uno de los servicios online más utilizados en Rusia. La aplicación también logró resistir durante años los intentos de las autoridades de Moscú de bloquear su funcionamiento dentro del país.
El enfrentamiento entre Dúrov y el Gobierno ruso se intensificó a medida que las autoridades aumentaron los controles sobre internet y buscaron reforzar la supervisión de las plataformas digitales.
La ofensiva estatal para impulsar una alternativa
Mientras continúa el conflicto con el fundador de Telegram, la red social VKontakte, actualmente bajo control estatal y conocida como VK, impulsa una nueva plataforma de mensajería respaldada por el Gobierno ruso: Max.
La aplicación busca convertirse en una alternativa a Telegram y WhatsApp y promueve que los usuarios rusos dejen de utilizar esos servicios.
Dúrov cuestionó públicamente la iniciativa y calificó a Max como “una aplicación controlada por el Estado, construida para la vigilancia y la censura política”.
La nueva orden de búsqueda internacional representa otro capítulo en la disputa entre el fundador de Telegram y las autoridades rusas, en un contexto marcado por el control estatal de internet y el uso de plataformas digitales como parte de la disputa política y de seguridad derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania.
