La asfixia financiera no es solo una sensación, es una estadística alarmante. Con una mora que trepa al 12% a nivel nacional, el endeudamiento de las familias ha dejado de ser un problema individual para convertirse en una crisis social que los gobiernos provinciales ya no pueden ignorar. Ante el avance imparable de los atrasos en tarjetas de crédito y préstamos personales, distintas administraciones han activado sus propios escudos de emergencia, lanzando programas de refinanciación con tasas subsidiadas para evitar el colapso del consumo interno y proteger el patrimonio de los hogares.
El último gran movimiento ocurrió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la Legislatura acaba de aprobar el Programa de Desendeudamiento Familiar. Con tasas fijas del 35% y plazos de hasta 24 cuotas, el plan intenta rescatar a quienes quedaron atrapados en la bicicleta financiera bancaria. Sin embargo, la medida deja un sabor amargo para miles: excluye deliberadamente las deudas con billeteras virtuales y prestamistas no regulados, justo el sector donde la mora crece de forma más violenta.
Del alivio al rescate: qué pasa en el interior
La realidad provincial es un mosaico de intentos por frenar la caída. Mientras en la Provincia de Buenos Aires el Banco Provincia ya ofrece plazos de hasta 72 meses para casos de sobreendeudamiento, Santa Fe hace foco en la supervivencia de los ingresos, implementando un plan para trabajadores públicos y privados cuyos recibos de sueldo están literalmente devorados por los descuentos crediticios.
Por su parte, Corrientes sacó la artillería pesada con «Corrientes Sostiene», inyectando $130.000 millones para aliviar el peso de las tarjetas, mientras que Misiones y Córdoba apuestan a la consolidación de deudas mediante convenios con entidades bancarias provinciales, intentando poner un techo a tasas que, en el mercado libre, se vuelven impagables.
¿El desendeudamiento es la salida?
Mientras Mendoza, Chubut y La Rioja debaten sus propios proyectos legislativos, la pregunta de fondo permanece intacta: ¿estos planes son una solución estructural o apenas un analgésico temporal? La oposición en el Congreso Nacional presiona por una respuesta de fondo, advirtiendo que el modelo económico actual, lejos de fomentar la producción, ha convertido el acceso al crédito en una trampa de deuda. Lo cierto es que, mientras los salarios reales pierden la carrera contra la inflación y los intereses, las provincias se ven obligadas a salir al rescate de una clase media que ya no sabe cómo estirar el presupuesto para llegar a fin de mes.
