Las Fuerzas de Defensa atacaron objetivos militares clave en Donetsk y Lugansk para debilitar la logística del Kremlin. En paralelo, Kiev logró abastecer con 4.000 kilos de comida a los civiles atrapados en Oleshki ante el bloqueo de Moscú.
En medio de una escalada bélica que no da tregua, las Fuerzas Armadas de Ucrania concretaron una serie de bombardeos estratégicos durante la última noche contra objetivos militares clave en los territorios del Dombás ocupados por el Kremlin. Según confirmó el Estado Mayor ucraniano, los ataques alcanzaron un centro vital de almacenamiento, preparación y lanzamiento de vehículos aéreos no tripulados en la región de Donetsk, además de dos depósitos de municiones, un centro logístico en Lugansk y depósitos de combustible.
Estas acciones forman parte de la prioridad táctica de Kiev para desarticular la capacidad operativa de las fuerzas rusas en el uso de drones de ataque. Sin embargo, el frente humanitario también protagonizó las últimas horas: en medio de un masivo bloqueo de ayuda por parte de Moscú, el ejército ucraniano logró enviar 4.000 kilos de alimentos mediante drones a los aproximadamente 2.000 civiles —incluidos cerca de cincuenta niños— que continúan atrapados y sin suministros básicos en la localidad de Oleshki, en la región de Kherson.
Una nueva ola de ataques rusos deja al menos cinco muertos
La contraofensiva ucraniana se produjo en simultáneo con una feroz ofensiva aérea lanzada por el Kremlin durante el fin de semana, la cual dejó un saldo trágico de al menos cinco muertos y múltiples heridos en distintas regiones del país. De acuerdo con los reportes oficiales de la Fuerza Aérea de Ucrania, Rusia desplegó una andanada de 170 drones de diversos tipos —incluyendo aparatos kamikaze Shahed y unidades con motor a reacción— que impactaron contra blancos residenciales y de infraestructura energética en Kiev, Zaporizhzhia y Odesa.
Los bombardeos rusos llegan apenas un día después de que el canciller de ese país, Serguéi Lavrov, ratificara ante la Asamblea General de la ONU que Moscú continuará con su campaña militar «sin importar las circunstancias». Ante este escenario de extrema tensión, el presidente Volodímir Zelensky volvió a reclamar una postura más firme y activa por parte de las potencias del Sur Global y del G20 para frenar los ataques y abrir corredores humanitarios urgentes en las zonas sitiadas.
