Autoridades niponas ordenaron la evacuación inmediata de zonas costeras ante la llegada inminente de olas de hasta tres metros. El epicentro se registró frente a Sanriku con una profundidad de 10 kilómetros.
El archipiélago japonés entró en estado de emergencia este lunes tras un potente movimiento telúrico que sacudió el norte del país y se sintió con fuerza en Tokio. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) emitió una alerta máxima de tsunami, instando a la población de las prefecturas de Iwate, Aomori y Hokkaido a buscar refugio en terrenos elevados de manera urgente.
El sismo, detectado a las 16:53 hora local, ya generó las primeras ondas de impacto. En el puerto de Kuji se registraron ascensos del nivel del mar de 80 centímetros, mientras que el gobierno activó un comité de crisis permanente para monitorear la evolución del fenómeno en tiempo real.
La infraestructura de transporte sufrió parálisis inmediata. Los servicios de tren bala en la región de Honshu quedaron suspendidos y los puertos del norte iniciaron maniobras de salida de embarcaciones para evitar colisiones en los muelles ante la fuerza de las olas previstas.
En cuanto a la seguridad nuclear, las empresas operadoras en las regiones de Tohoku y Hokkaido realizan inspecciones de rigor en plantas fuera de servicio, como la central de Onagawa. Hasta el momento no se han reportado anomalías, aunque la vigilancia es extrema tras el precedente de 2011.
Japón, ubicado sobre el «Cinturón de Fuego del Pacífico», enfrenta esta nueva emergencia con una probabilidad declarada de réplicas de gran magnitud en las próximas horas. El sistema de defensa civil se mantiene en alerta total mientras el agua comienza a ingresar en las zonas bajas.
La situación continúa en desarrollo y el minuto a minuto será clave para determinar el alcance de los daños estructurales y el impacto en la población civil de las zonas costeras afectadas.
