El presidente de Prestige Auto analizó el retroceso del mercado automotor y señaló que la combinación de un dólar estable y salarios vinculados a la inflación elevó los costos en dólares. Además, destacó el rol del crédito y las exportaciones como posibles motores para recuperar actividad.
En el marco del lanzamiento de Smart en Argentina, Daniel Herrero, presidente de Prestige Auto, representante oficial de Mercedes-Benz en el país y ahora también importador de la tradicional marca de autos urbanos nacida en los años 90, analizó el escenario que atraviesa el mercado automotor argentino.
El sector cerró los registros de agosto con una caída interanual del 20% durante el mes, mientras que el acumulado del año muestra un retroceso del 13,3%.
Herrero, uno de los principales referentes de la industria automotriz y uno de los impulsores del modelo de especialización en vehículos comerciales hacia el que avanzan varias terminales, explicó su mirada sobre las causas de la situación y las perspectivas para los próximos meses.
Al ser consultado sobre la evolución del mercado y las expectativas de una recuperación durante el segundo semestre, Herrero diferenció los distintos segmentos.
Según explicó, el mercado premium atraviesa un buen momento, mientras que el segmento generalista está afectado por la competencia y las dificultades para acceder al crédito. En el caso de los vehículos de trabajo, la evolución depende de la actividad de cada sector.
Como ejemplo, señaló el desempeño de Sprinter, que registra crecimiento tanto en producción como en exportaciones. Sin embargo, remarcó que el 60% de las unidades se comercializa mediante planes de ahorro.
En ese sentido, explicó que actualmente hay más suscripciones a planes de ahorro que vehículos entregados. Para Herrero, esto demuestra que existe demanda, pero muchos clientes no cuentan con el dinero necesario para retirar el vehículo.
“El cliente está, pero no tiene la plata para sacar el vehículo. Quiere, pero no puede”, planteó, y consideró que una mejora en las condiciones de crédito podría contribuir a recuperar el nivel de actividad.
Crédito, construcción y energía
El ejecutivo también consideró que algunas medidas podrían comenzar a generar mejoras. Mencionó particularmente al crédito para la construcción como un factor capaz de movilizar la actividad.
También señaló el impacto potencial de sectores como la minería y el petróleo, aunque advirtió que sus efectos no son inmediatos.
En ese sentido, explicó que existe un período entre el anuncio de iniciativas como el RIGI, su puesta en funcionamiento y la posterior compra de vehículos como la Sprinter.
Exportar da previsibilidad, pero con menor rentabilidad
Herrero también se refirió a las dificultades que atraviesa la industria para exportar y reconoció que el negocio externo tiene márgenes más reducidos que el mercado interno.
A pesar de eso, destacó que las exportaciones aportan sustentabilidad y previsibilidad a la producción.
En ese marco, contó que la empresa tiene una orden de compra de 10.000 Sprinter desde Brasil para el próximo año. Aunque reconoció que la rentabilidad de esas operaciones no es tan elevada, remarcó que contar con ese volumen de unidades comprometidas permite garantizar una parte importante de la producción anual.
Según explicó, esas 10.000 unidades representan aproximadamente la mitad de su producción anual.
Sin embargo, consideró que todavía es necesario avanzar en materia de competitividad y señaló que la situación macroeconómica generó parte de la pérdida de competitividad de la industria.
“Producir es más caro”
Uno de los principales puntos señalados por Herrero fue la relación entre el tipo de cambio y los salarios.
Según explicó, con un tipo de cambio estable y salarios vinculados a la inflación, los costos expresados en dólares aumentan. “Producir es más caro”, sostuvo.
Frente a ese escenario, planteó que la industria debe compensar esa diferencia mediante una mayor eficiencia productiva y cambios en la estructura impositiva y arancelaria.
Entre las alternativas mencionó una reducción de los aranceles de la Unión Europea para los productos provenientes de esa región y cambios vinculados a Ingresos Brutos.
Herrero aseguró además que el 11% del valor de cada automóvil exportado corresponde a impuestos.
Al analizar posibles alternativas para reducir esa carga, se refirió a la posibilidad de implementar una factura de exportación, similar al mecanismo utilizado anteriormente para las exportaciones incrementales.
La propuesta consistiría en que, a partir del nivel exportado durante el año anterior, las operaciones que superen ese límite queden exentas de determinados impuestos.
Según explicó, de esta manera no se afectaría la caja de las empresas y también existiría la posibilidad de establecer un promedio hacia abajo.
El mecanismo requeriría, sin embargo, un acuerdo con las distintas provincias, ya que no podría ser aplicado únicamente por el Ministerio de Economía a nivel nacional.
Herrero reconoció que avanzar con ese tipo de acuerdos puede resultar más complejo durante un año electoral, aunque insistió en que considera que la salida para la industria está más vinculada a las exportaciones que al mercado interno.
Una nueva automotriz en Virrey del Pino
Durante la entrevista también confirmó que continúan las conversaciones para instalar otra marca automotriz en Virrey del Pino y estimó que antes de fin de año podría tomarse una definición.
La iniciativa contempla tanto ensamblaje como producción. Herrero explicó que, una vez iniciado ese proceso, el camino debería avanzar progresivamente hacia una mayor fabricación local.
Consultado sobre una posible relación entre esa automotriz y el lanzamiento de Smart, admitió que podría existir un vínculo y señaló que Smart también aparece como una alternativa para producir en el país.
En ese sentido, sostuvo que fabricar localmente representa una evolución posible, especialmente por la manera en que está establecido actualmente el cupo de importación.
Según explicó, ese esquema podría llevar progresivamente a la necesidad de producir en Argentina para evitar que el volumen de unidades quede limitado.
El debate por el cupo de importación de 2027
Respecto del próximo cupo de importación para 2027, Herrero consideró positivo que eventualmente se eleve el límite de USD 16.000 FOB, ya que permitiría ampliar la competencia.
También planteó que un pequeño cupo sin arancel para vehículos electrificados podría acercar la oferta del segmento premium.
Según explicó, actualmente existe una diferencia determinada por el producto más un 35%, por lo que una reducción de ese porcentaje permitiría acercar los precios a la diferencia real entre los distintos vehículos.
Consultado sobre si prefiere un esquema de cupos o un modelo más cercano al libre comercio con protección para pickups y utilitarios, Herrero sostuvo que la industria no necesita protección sino las mismas herramientas que sus competidores.
En ese sentido, señaló que mientras otros países ofrecen incentivos estatales para producir y exportar, las empresas argentinas deben afrontar derechos de exportación, Ingresos Brutos, tasas de seguridad e higiene e impuesto al cheque.
Para Herrero, esa estructura genera una diferencia difícil de afrontar y sostuvo que la matriz tributaria argentina recae principalmente sobre el sector industrial, mientras que en Brasil tiene mayor peso sobre el área comercial.
Según ejemplificó, un vehículo producido en Argentina paga impuestos en la etapa industrial y, al ingresar a Brasil, vuelve a afrontar el tributo comercial. En cambio, cuando ocurre el proceso inverso, sostuvo que el vehículo brasileño no enfrenta esa doble carga.
El efecto de las tasas de interés
Finalmente, Herrero volvió a referirse al impacto del dólar estable y sumó otro factor: las tasas de interés positivas.
Explicó que anteriormente la inflación permitía que las cuotas de financiamiento se fueran licuando con el paso del tiempo, mientras que actualmente eso ya no sucede.
“Ahora pasan seis meses y es la misma”, señaló al describir el comportamiento de las cuotas.
Para el presidente de Prestige Auto, la industria debe adaptarse a esta nueva realidad. A su entender, el escenario macroeconómico generó una pérdida de competitividad que deberá ser compensada mediante otras herramientas.
